A. DE LARRIVA
"El frío es un paisaje para estar solo.
Aplaude el viento en el perfil hinchado,
donde la luz oxida el tiempo.
La distancia se dobla y es libre.
Soy un huésped distraído en la memoria
imitando la sencillez de una semilla (...)"
A veces tarda siglos en llegar, otras viene para quedarse en cuestión de segundos y siempre debe encontrarse trabajando. La inspiración es esa musa de características cupidianas que a la artista Daisy Villalobos Leal la elevó al Olimpo del XIV Maratón Fotográfico Concello de Vigo –que organiza la Agrupación Fotográfica Gallega– y le proporcionó un honroso primer premio.
Sus instantáneas consiguieron una originalidad "buscada" e interiorizada, como la de su poesía No tenemos invierno, cuyo fragmento abre este reportaje.
Daisy tiene 20 años y, aunque nació en Cuba, lleva desde los dos en España y hace ocho que vive en Vigo. Estudia el segundo curso de Bellas Artes en Pontevedra y es también escritora de novela, relato corto y poesía, su verdadera vocación. Forma parte del grupo literario Formas Difusas y sus poemas han sido publicados en las revistas bimensuales del colectivo, así como en el blog del mismo.
Además, compatibiliza sus estudios y aficiones vocacionales con la docencia, ya que también imparte clases particulares.
Le gustaba la fotografía y se anotó a la decimocuarta edición del maratón municipal con ganas de probar suerte, "aunque yo lo que quiero es ser escritora", insiste. "No me esperaba para nada ganar", confiesa, con algún que otro minúsculo deje lingüístico que delata discretamente su procedencia.
"La noche antes de que se fallase el concurso, el pasado 4 de febrero, me comunicaron que estaba seleccionada. Me hizo mucha ilusión y no imaginaba que, al final, fuese a llevarme el primer premio", añade.
Las fotos fueron elaboradas durante toda una jornada el pasado mes de noviembre y, para cada una de ellas, la inspiración llegó de una forma diferente. A veces, tenía que buscar un enfoque genuino pensando, ideándolo. Otras, éste llegaba solo, como en la fotografía sobre puntos de fuga: "Estaba allí, de repente; no lo planeé".
El premio consistió en mil euros, reconocimiento, y la alegría de haber escrito un poema sin palabras con referentes originales, creativos y aplaudidos.