SANDRA PENELAS
¿Es posible estudiar dos carreras a la vez y no desfallecer antes de que acabe el primer cuatrimestre? Pues sí, y en la Universidad de Vigo lo hacen este curso 116 alumnos que dividen su tiempo entre diferentes asignaturas y facultades. A pesar del asombro de sus propios compañeros, ellos niegan ser unos superdotados y revelan que su secreto es una buena organización.
Sumar puntos de cara al mercado laboral y ampliar su horizonte personal son las razones que arguyen cuatro de estos universitarios "todoterrenos" para no tirar la toalla, aunque lamentan que la Universidad no cuente con mecanismos para facilitar la coordinación de estudios.
"La cosa está muy difícil y dos carreras significan más puntos para la oposición. Me supone un esfuerzo, también económico, pero compensa", opina la ponteareana Noelia Maneiro, de 20 años.
Simultanea en Ourense tercero de Educación Especial y segundo de Primaria: "Desde que empezó el curso estuve cuatro meses de prácticas en un colegio y no pude asistir a las clases de la otra carrera, porque también eran por la mañana. Es época de exámenes y estoy bastante liada, pero el año pasado fue más duro porque llegué a tener doce seguidos".
Noelia, que también está matriculada en un curso de lengua de signos, reconoce que compatibilizar dos carreras de magisterio "es más fácil que estudiar derecho y medicina" y añade que "lo más complicado" es conseguir apuntes. "Hay profesores que te dejan entregar trabajos si no puedes ir a clase, pero otros te dicen que te busques la vida. La Universidad debería dar más facilidades", opina.
Respecto a la relación con los docentes, Jaime Fernández apunta que "lo primero es darte cuenta de cómo es y lo que quiere". Y en su caso, también es indispensable disponer de vehículo propio para llegar a tiempo al entrenamiento y estudiar dos carreras sin relación alguna y ubicadas en el campus y en Torrecedeira: "En el maletero siempre llevo el raquetero y mis libros".
Los cuatro inciden en la importancia del descanso, pero limitan su ocio. Jaime sólo pisa los locales nocturnos los viernes: "El equilibrio es muy importante. Tomar unas copitas de vez en cuando es necesario. Me encanta salir e hice mis pinitos como DJ, pero si te pasas un poquito ya lo has fastidiado todo".
"La verdad es que mi novio me ve poco", bromea Beatriz Costal, una viguesa de 23 años que vive "corriendo sin parar". Estudia Infantil y Primaria en San Pablo-CEU, trabaja en el comedor del colegio de Sárdoma entre dos y media y cuatro de la tarde y aprende inglés en la escuela oficial.
"Desde pequeña era así. No me gusta estar sin hacer nada y espero que todo esto merezca la pena", comenta. El próximo año prevé hacer oposiciones y otra especialidad. Pero su plan más inmediato, ahora que ha finalizado los exámenes, es irse a Bruselas con su novio: "Me voy el miércoles, para descansar".