CH. G.
La disputa entre el Concello y el Puerto sobre la legalidad o no de las obras que se plantean para el frente litoral del centro de la ciudad llega, con el derribo de la antigua nave de cableros, a su enésimo capítulo.
Ya en el mes diciembre el concejal de Urbanismo firmó un informe en el que hacía constar que, desde el punto de vista de los asesores jurídicos del Concello, la construcción en el lugar que ocupan las naves era ilegal, al incumplir los usos que para ese espacio fija el Plan Especial del Puerto. El escrito fue contestado, el 7 de enero, por la Autoridad Portuaria. En el mismo se hacía constar que todos los informes de los técnicos del Puerto eran favorables a que se tirase la nave y se ganase ese espacio para uso público. Entre otras cuestiones, porque la concesión para la actividad en la propia nave –realizada en su día a la empresa Tyco para ser base de buques cableros– ya había caducado.
El 13 de enero las empresas concesionarias de las nuevas instalaciones vallaron el recinto que ocupa la nave. En ese momento, Urbanismo anunció que si se seguía con el proyecto de la fuente cibernética "lo paralizaremos, porque es ilegal". La respuesta de Porro fue también contundente: "Hay una obsesión enfermiza con todo lo que se hace en el Puerto".
Hoy será el día en que las fuerzas de ambas partes se midan, ya que la Autoridad Portuaria no parece dispuesta a ceder y tampoco el gobierno local, que a media tarde se dispondría a precintar la obra de demolición si no se retira la maquinaria que estuvo trabajando ayer.
Espacio público
El proyecto de la fuente cibernética tiene como objetivo, según figura en la memoria de la adjudicación, la consecución de un gran espacio público y abierto a los ciudadanos. El plan consiste en el aprovechamiento de los seis silos que hay en el interior de la nave –en los que se mantenía enrollado el cable cuando funcionaba– para albergar una especie de piscinas con fuentes de distintos colores. Además, en uno de ellos se colocaría un mecanismo para lograr una especie de "géiser" de agua que alcanzaría unos 40 metros de altura.
Todo el proyecto se adornaría con zonas ajardinadas y con mecanismos de luz y sonido. "Es un proyecto concebido para abrir realmente el centro de la ciudad al mar, porque además de eliminar una nave que tapa la vista, todo el espacio será para uso público y peatonal, además de ser un excelente sistema para dar la bienvenida a los cruceristas que nos visiten", señaló la presidenta de la Autoridad Portuaria.