A. MÉNDEZ
Tres aspirantes por plaza. Cuatrocientos gallegos realizaron ayer en el campus vigués las pruebas físicas de las oposiciones a la Policía Nacional tras superar la difícil criba del examen de conocimiento. Sin trabajo en el sector privado, cada vez son más los jóvenes que intentan acceder al cuerpo, así que la Dirección General de la Policía ha decidido este año realizar primero el ejercicio teórico, que suspenden uno de cada cinco presentados, para reducir los candidatos en los prácticos.
De los más de 50.000 preinscritos en toda España, realizaron el examen escrito 35.000 personas y aprobaron 6.096, que se disputan una de las 1.949 plazas que oferta el Ministerio del Interior en toda España. La fórmula de invertir el orden de los exámenes le ha salido rentable a la Dirección General de la Policía, que de esta forma se ha quedado en las pruebas físicas con tres aspirantes por plaza, en lugar de los 18 que supondrían los 35.000 presentados al teórico.
Vigo es una de las nueve sedes españolas autorizadas para realizar las pruebas físicas y en el campus se reunieron ayer los algo más de 400 candidatos gallegos, que ven en esta oposición "una muy buena oportunidad para encontrar un trabajo donde te paguen a fin de mes".
El premio es importante, estabilidad económica, lo que justifica los nervios que mostraban ayer los aspirantes, sus familias y sus entrenadores en las gradas, antes de examinarse. De nueve a dos de la tarde las pistas de atletismo de la Universidad de Vigo acogieron los cuatro ejercicios del día: agilidad (circuito), dominadas, salto de altura y resistencia en carrera. El índice de suspensos es muy bajo, pero a los candidatos que aprueben aún les queda el 27 de febrero el examen psicotécnico (test psicológico y entrevista personal) y el reconocimiento médico que se realiza en Madrid.
Hay jóvenes que se preparan durante años en busca de un buen trabajo y otros que se presentan un poco por casualidad. Vocación y oportunidad coinciden en un mismo espacio tal y como demuestran las historias de Miguel Varela y Laura Ferreiro. El primero, empleado de mantenimiento de un hospital, repetía ayer por tercera vez tras suspender en dos ocasiones el examen teórico, mientras que Laura, ourensana, reconocía a pie de pista que "siempre me ha interesado y decidí que este año era una buena oportunidad sin más".
Una de las razones por las que muchos lo intentan ahora es el miedo a nuevos recortes en la oferta de plazas del próximo año, después del varapalo que supuso ver recortados de 5.000 a 1.949 los puestos de trabajo en 2010 con relación al año anterior. Eso explica el esfuerzo de jóvenes como Pablo Díaz y Manuel Sánchez, que acudieron este año por primera vez y entrenan "cuatro o cinco días a la semana" para superar las marcas de sus contrincantes.