ALBERTO BLANCO
Uno de cada tres contenedores subterráneos de la ciudad dejarán de funcionar de forma definitiva. Las averías constantes de este sistema, unido a la falta de garantías de seguridad por parte del fabricante, ha llevado al gobierno local a prescindir de en torno a 40 de los 120 colectores de la ciudad por estar inutilizados o carecer del certificado que avala su fiabilidad. “El sistema es malo y no funciona. Hay una decena de islas ecológicas que habría que tirar y poner otras nuevas, pero nadie nos da garantías de su buen funcionamiento, por lo que no vamos a regalar el dinero”, argumenta el alcalde, Abel Caballero.
De las 35 islas con una media de cuatro colectores cada una, más de diez están actualmente fuera de servicio. Algunas incluso no funcionaron nunca, como las instaladas en la plaza de Eduardo Chao. Otras, como las de Concepción Areal o Uruguay lo hicieron de forma intermitente, ya que las averías las dejaron inutilizadas durante meses. A éstas se le unen varias de la Plaza de Compostela y García Olloqui, también inutilizadas y que, previsiblemente, no volverán a funcionar.
Los técnicos municipales contabilizan una media de cuatro incidencias semanales en el sistema que eleva los contenedores a la superficie. Si bien, los 120 colectores nunca tuvieron un servicio de mantenimiento y los técnicos sólo los supervisaban cuando una fallo obligaba a repararlos. Esta carencia está ya resuelta. El gobierno local aprobó ayer en junta de gobierno la contratación de este servicio por más de 53.000 euros y del que se encargará durante este año la empresa Formato Verde.
Pero esta medida no garantiza, sin embargo, que el sistema de contenedores subterráneo no vuelva a fallar. El contrato es de sólo un año y sin posibilidad de prórroga, ya que desde el gobierno local argumentan que se trata del primer contrato de este tipo y, por lo tanto, no se tiene suficiente experiencia par garantizar su buen funcionamiento.
Otro de los motivos que esgrime el Concello para mantener precintadas siete de las islas ecológicas que están actualmente fuera de servicio es la falta de garantías de seguridad. Ninguno de los contenedores de las calles Uruguay, Colón, Plaza de Compostela, García Olloqui y Concepción Areal tienen el Certificado Europeo (CE). Un documento que debe otorgar el fabricante y que garantizaría que el sistema cumple las medidas mínimas de seguridad.
Fracaso
El fracaso de este sistema y el gasto que supone la reparación de cada isla de colectores –estimado en más de 1.000 euros– provocó incluso que el gobierno local descartara ampliarlo a las calles humanizadas durante el año pasado.
A las averías y a la falta de certificado de seguridad, el departamento de Limpieza añade un tercer argumento para clausurar algunas de estas contenedores. Así, desde febrero de 2008, cuando falleció un operario en Santiago que quedó atrapado en uno de estos mecanismos, el gobierno local mantiene precintados doce de los colectores de la ciudad que son iguales a los de la capital gallega. “Hasta que se esclarezca lo que pasó, no se van a abrir”, concluyen.