MARÍA LÓPEZ
Mientras un nutrido grupo de trabajadores y familiares de pacientes del hospital de Cruz Roja se manifestaba ayer en Cánovas del Castillo para exigir la continuidad del centro sanitario, la institución presentaba en la delegación de la Xunta un Expediente de Regulación de Empleo para las setenta personas que forman la plantilla. Se trata de un ERE “irreversible”, lamenta el comité de empresa, que ya inició reuniones con Cruz Roja y Sergas sin que diesen demasiados frutos. “Sólo fueron tomas de contacto”, dicen los trabajadores.
Cruz Roja reconoce que el cierre del hospital aún no tiene fecha fija –se irá desalojando progresivamente a lo largo de este año –, y argumenta que la clausura se debe a “continuas pérdidas económicas”. Según la ONG, son necesarios 500.000 euros más cada año para mantener abierto el hospital de Vigo. “Intentamos mejorar el convenio con el Sergas pero no fue posible”, afirma Carmen Martín, directora nacional de Salud de Cruz Roja. La versión de Sanidade es bien diferente, puesto que indica que “sobre la mesa no hay ninguna propuesta por parte de la entidad”.
La consellería aclara que la decisión del cierre del centro “es unilateral” y destaca el esfuerzo presupuestario realizado con el hospital, al incrementar la cuantía del concierto en un 24% de 2005 a 2007. “En 2009 se volvió a aumentar un 13%”, alcanzando los 1,9 millones de euros. Además, el Sergas reprocha a la ONG que las tarifas que maneja son entre un 9 y un 55% más caras que las de otros centros concertados de la provincia que ofrecen las mismas prestaciones, algo que desmiente la portavoz de Cruz Roja, Carmen Martín.
¿Traslado a otras ciudades?
Pese a la disparidad de versiones sobre las causas del cierre del hospital, lo cierto es que setenta personas –la mayoría con más de 50 años de edad– se quedarán sin trabajo y 64 pacientes (ocupación actual) tendrán que ser trasladados a otros centros.
“A mi hermano, que sufrió un derrame cerebral hace tres años, se lo van a llevar a León. ¿Cómo vamos a visitarlo? Se dice que ya trasladaron a algunos enfermos. Creo que el cierre del hospital es un error”, lamenta Josefa Carreiro. Marisol González, también familiar de un paciente, critica que “no se puede tratar a las personas como muebles”. “No pueden moverse, pero tienen sentimientos”, manifiesta. Aunque familiares y trabajadores apuntan que “algunos pacientes ya se están reubicando en residencias de ciudades gallegas y de otras comunidades, tanto Cruz Roja como el Sergas señalan que “todavía no se ha realizado ningún traslado”. “Todos los pacientes se derivarán a otros hospitales o residencias del área de Vigo. Ya estamos buscando alternativas”, afirma Sanidade.
“Para los trabajadores no se ha ofrecido ninguna”, se quejaban los empleados en la manifestación, que cortó el tráfico durante veinte minutos en Cánovas del Castillo y colmó la paciencia de algunos conductores, que no dudaron en bajarse de sus vehículos para protestar por la interrupción de la circulación.