J. PASTORIZA
Las dos arterias que unen el Paseo de Alfonso con la Plaza de América se sumarán este año a las humanizadas con aceras de granito más anchas en detrimento del asfalto y, en menor medida, del aparcamiento. Pi y Margall y López Mora llegarán a duplicar la zona peatonal en algunos de sus tramos, con un espacio de hasta cinco metros y medio entre las fachadas y los viales, sobre todo en la zona más próxima a Travesas. Las obras serán las más importantes de las incluidas en el segundo Plan E, y también las más costosas, ya que en ellas se invertirán 6,5 millones de euros. El Concello las dividió en cuatro fases por su envergadura, y el plazo de cada una es de seis meses, aunque la previsión es acometerlas de forma casi simultánea, ya que al término de 2010 deberán estar concluidas.
Los técnicos del Concello han elaborado ya los anteproyectos, y la consigna ha sido, según las fuentes municipales consultadas, "ampliar en lo posible las aceras, mantener el espacio de 3,5 metros de ancho de los carriles, y recortar el menor número de plazas de aparcamiento posibles", ya que se trata de dos calles muy habitadas. No obstante, en algunos tramos desaparecerán espacio para estacionar, fundamentalmente en Pi y Margall, donde el margen para ensanchar el espacio peatonal es menor. Ahora hay ya sólo dos carriles, uno por sentido, aunque el que va en dirección al Paseo de Alfonso es exclusivo de buses urbanos y taxis.
Viales
El diseño mantiene dos carriles en casi todo el recorrido, y se incrementarán las aceras hasta los 4,35 metros en el entorno del cruce con Tomás Alonso, donde se ensancha la calle. En los demás tramos oscilará entre los 2,15 mínimos y los 3,85, en este último caso donde se prescinda de plazas de aparcamiento.
En López Mora continúa el carril bus hasta el cruce con Pintor Lugrís. En este trayecto la planificación municipal conserva el aparcamiento en el margen derecho, con lo que se perderían pocas plazas. La anchura del vial es ligeramente superior a la de López Mora, y se podrán ampliar más las aceras. En algunos lugares llegarán hasta los cuatro metros. De Pintor Lugrís en adelante se mantiene el estacionamiento en los dos márgenes en la mayor parte del recorrido hasta el entorno de Camelias. La humanización sacrificará en este último tramo carriles de circulación al rebajarse a dos. Las aceras llegarán a los cinco metros y medio.
El pavimento peatonal, como en las cerca de cien calles humanizadas desde 2008, será de granito, al igual que las entradas de los garajes y las plazas de aparcamiento, en estos dos casos en adoquines. Remodelar Pi y Margall costará 3 millones de euros, y la actuación en López Mora se elevará a 3,5. Los presupuestos aún eran mayores en la primera estimación, cuando sumaban más de 7,5 millones de euros entre las cuatro fases.
Al igual que en todas las humanizaciones se renovarán las tuberías de abastecimiento y se instalará además una red separativa de pluviales para evitar que el agua de la lluvia vaya a la canalización del saneamiento y ésta se sature. La sustitución de farolas, nuevo mobiliario, contenedores y papeleras completarán la actuación.
Los proyectos del segundo Plan E han sido remitidos a Madrid, ya que el Concello necesita la aprobación del Gobierno antes de licitarlos. La previsión es que a partir de primavera puedan empezar a adjudicarse las obras. Junto a López Mora y Pi y Margall se humanizarán otras once calles con los fondos estatales. La más costosa, tras las dos citadas, será la de Pizarro entre la Plaza de Isabel la Católica y el cruce con Urzáiz, y la lista incluye también Celso Emilio Ferreiro, Bolivia, Padre Don Rúa, Condesa Casa Bárcena, Santo Domingo, San Salvador, Doctor Cadaval, Perú y Tomás Alonso.