JAVIER MOSQUERA
La Dirección Xeral de Patrimonio Histórico de la Xunta ha notificado a los vecinos de Oia que la antigua estación del tranvía en Canido figura en el Inventario Xeral do Patrimonio Histórico de Galicia “con la categoría de bien inventariado, por lo que goza de una protección basada en evitar su desaparición y está bajo la responsabilidad del Concello y de la Consellería de Cultura, que deberán autorizar cualquier intervención que les afecte”.
En el informe se hace constar que el inmueble “está dentro de de la zona delimitada y denominada Conjunto de Chalets de Canido en el catálogo de bienes culturales del PXOM”. En ese mismo ámbito se encuentra el chalé construido por Manuel Gómez Román para uso y disfrute propio.
En el mismo documento se indica que “ante la posible actuación en un bien protegido sin la autorización previa y preceptiva de la consellería, se dio cuenta a los servicios de inspección de patrimonio para que inicie las investigaciones oportunas”.
Ante la retirada de algunos elementos de su estructura, como parte de los aleros, los vecinos de Oia presentaron una denuncia ante la Xunta por expolio de patrimonio catalogado. Requirieron también la presencia de inspectores del Concello, que constataron que no se presentó documentación en Patrimonio Histórico para intervenciones en el inmueble y de la Policía Local “porque el cierre de la parcela para construir los chalés invade parte de la acera”.
La asociación de vecinos insiste en recuperar esta edificación “que es de lo poquito que queda en pie del llamado tranvía de la costa” y quiere que se convierta en una dotación más de la parroquia, “como sucedió en Coruxo, donde fue rehabilitada hace años con fondos de la UE gestionados desde la Mancomunidad de Vigo”.
Más de 70 años
La de Canido es uno de los escasos vestigios de la línea de tranvía que enlazaba Vigo con Baiona y Gondomar cuya entrada en servicio se produjo en 1939.
Según el historiador Giráldez Lomba, los promotores de esta línea consideraron necesaria la construcción de esta estación intermedia, denominada técnicamente “de Oya- Toralla”, a seis kilómetros de la de A Florida, “parar dar servicio a la importante parroquia del primer nombre y a las fábricas de cordelería y salazón situadas en el barrio del segundo nombre”. La referencia era “Estación de Canido”.
Se trata de un inmueble de menos de cien metros cuadrados “con un aire algo incoherente, como de cuento suizo”.