M. LÓPEZ
El hospital de Cruz Roja, en Cánovas del Castillo, cierra sus puertas después de cinco décadas en funcionamiento. La clausura del centro sanitario se realizará a lo largo de este año y dejará a setenta trabajadores en paro, la mayor parte de ellos de entre 50 y 60 años de edad, según señala el comité de empresa. La directora nacional de salud de la entidad, Carmen Martín, reconoce que el cese de actividad “es una realidad” que tiene su origen en un “sistema de déficit crónico”. “Llevamos más de tres años acumulando pérdidas y no vamos a rebajar la calidad asistencial para seguir adelante”, justifica.
Esta responsable de Cruz Roja explica que necesitan un convenio “que cubra los gastos del hospital”, en alusión al concierto anual que la institución firma con el Sergas para poder subsistir. Los trabajadores, aparte de criticar la “nefasta gestión” de la empresa, consideran que la pelota está en el tejado de la Consellería de Sanidade, que “no quiere ampliar la cuantía del acuerdo –fijada en cerca de 1,9 millones de euros al año–, sino incluso rebajarla”, indica la presidenta del comité, Hortensia Pérez. “Intentamos hacer lo máximo posible, al igual que la Xunta, pero es imposible mantener a flote el hospital. Fue Cruz Roja quien renunció a la renovación del convenio”, afirmó la directora nacional de la entidad.
Los empleados consideran “inaceptable” la decisión adoptada y acusan a Cruz Roja de tener “intereses partidistas”, al tiempo que le exigen “raciocinio y solidaridad” para reconsiderar su postura. Aunque la institución advierte que no dará marcha atrás porque “no hay salida posible”. Ahora se inicia un proceso de negociación con los trabajadores.
El desalojo del centro sanitario, en el que están hospitalizados solamente enfermos crónicos con estancias de media y larga duración, se hará de forma progresiva a lo largo del 2010. “No sabemos si se cerrará en dos meses, tres o más”, lamenta la presidenta del comité de empresa.
Traslado de enfermos
Cruz Roja sostiene que después de negociar con la dirección provincial del Sergas no se aceptarán más ingresos. Los setenta pacientes a los que se atiende actualmente se trasladarán a otros hospitales de la Consellería de Sanidade. En cuanto al futuro del edificio, que fue construido en un solar municipal en los años cuarenta, la entidad humanitaria lo destinará a “actividades propias”. El material sanitario y mobiliario se desecharán “porque no sirven para nada”, dicen los trabajadores, quienes reconocen que las instalaciones se encuentran en malas condiciones.