Takeshi Yasumoto - Científico japonés que hoy es investido Honoris Causa por la Universidad de Vigo
SANDRA PENELAS
A sus 74 años, todavía se pone la bata para “bajar al laboratorio”. Todo un ejemplo para los jóvenes investigadores que hoy recibirán sus premios extraordinarios durante el mismo acto en el que el Takeshi Yasumoto, profesor emérito de la la Universidad de Tohoku y un referente internacional de las ciencias marinas, será investido Doctor Honoris Causa por la de Vigo. Su relación con el campus se remonta a los años ochenta, cuanto éste todavía dependía de Santiago. El profesor y más tarde rector José Antonio Rodríguez Vázquez creó los vínculos con el grupo de Yasumoto abriendo uno de los primeros caminos de ida y vuelta hacia el exterior. “ Ya estábamos practicando Bolonia antes de que existiese”, destacaba ayer. El científico nipón es un experto en la búsqueda de compuestos marinos a partir de los cuales desarrollar medicamentos, pero también en toxicidad. Su colaboración con Vigo se inició precisamente por las mareas rojas y, gracias a ella, se identificaron quince derivados de la saxitoxina, causante de la intoxicación paralizante por mariscos en humanos.
–Desde su primera visita al campus, ¿cuáles son los principales cambios que, en su opinión, se han producido en la Universidad de Vigo?
–La Universidad está desconocida. Me ha impresionado la belleza del campus en un día hermoso como el de hoy [por ayer]. En estos años se han producido cambios enormes en el número de edificios, las instalaciones y los medios de investigación de que dispone. Es una universidad de mucha pujanza y con una investigación de primer nivel. En su día, la Universidad de Tohoku firmó un convenio de colaboración con el grupo de José Antonio Vázquez que me gustaría que se expandiese a otros campos, especialmente en ciencias del mar.
–¿Qué opina de la aspiración de Vigo a convertirse en Campus del Mar?
–Me parece un proyecto impresionante y supone un gran reto para la Universidad de Vigo el alcanzar los objetivos que se propone. Creo que el convenio con Tohoku podría jugar una baza importante teniendo en cuenta que la universidad se encuentra en la ciudad de Sendai, a 400 kilómetros al norte de Tokio, y allí hay una fuerte industria pesquera y de cultivo de ostras o vieiras. Además de su especial dedicación a las ciencias marinas también aúna conocimientos en ingeniería, química o telecomunicaciones y puede abrir unas expectativas de colaboración interesantes. La universidad tiene unos veinte mil estudiantes.
–¿Está en los océanos el futuro de la medicina?
–Efectivamente. Apenas conocemos un 1% de los secretos del mar para desarrollar medicamentos y alimentos para la población. Y por eso es muy importante proteger los océanos. En Okinawa es muy triste ver cómo los arrecifes coralinos están desapareciendo. En Vigo estos cambios no son tan evidentes a simple vista.
–Dada la ubicación geográfica de Galicia, la biodiversidad de sus aguas, y la concentración de investigadores, ¿puede convertirse en un referente en este campo?
–Está avanzando en esa dirección y en poco tiempo poría ser un referente a nivel mundial, sobre todo, si sale adelante el Campus de Excelencia, que espero que sí. Quizá la representación más destacada en España es la de PharmaMar y su medicamento anticancerígeno Yondelis.
–¿Universidad e industria deben ir de la mano?
–Es la forma correcta.
–Usted será el vigésimo honoris causa vigués, un número redondo.
–Y el primer científico japonés en recibir esta distinción de la Universidad de Vigo (risas). Es un honor debido al prestigio internacional que tiene esta institución, a igual que tener a José Antonio Rodríguez como padrino. Me trae muchos recuerdos de lo que hemos hecho durante los últimos veinticinco años.
–Ya ha cumplido los 74 años, pero sigue investigando...
–Disfruto investigando y buscando cosas nuevas. Para mí es un hobby. En el discurso de investidura hablaré de cómo mi vocación resultó de la atracción que sentía por el mar cuando pasaba las vacaciones en zonas costeras del Japón, especialmente en Okinawa, mi isla natal. Conversaba con los pescadores y la gente del mar, vivía sus problemas y eso me animó a buscar soluciones. Muchos de mis hallazgos han sido resultado de mis observaciones en vacaciones.
–En la sociedad actual, la experiencia no siempre tiene el valor que se merece, ¿es distinto en el campo de la investigación?
–Depende del espíritu mental de cada uno. No es correcto separar el conocimiento de las personas mayores del de los jóvenes. Hay que tener una mentalidad abierta para mantener la curiosidad y maravillarse ante la naturaleza. Esto es fundamental para cualquier investigador, independientemente de la edad que tenga.
–¿Qué otros temas destacará en su discurso de investidura?
–La amistad que a lo largo de mis años de trabajo me han ofrecido investigadores de todas partes del mundo y el apoyo que los amigos me han dado en mi vida profesional y personal. Y, sobre todo, el de mi esposa Tomiko.
–¿Qué piensa del Decreto de Bolonia?
–(Yasumoto desconoce el proceso y el profesor Vázquez le explica que intenta fomentar la movilidad de universitarios en Europa). En mi grupo hemos recibido estudiantes de Alemania y Francia y considero que estos intercambios son muy fructíferos.