E. O.
Nada menos que un 2% de la población de Vigo, es decir, más de 6.000 personas están sufriendo, han pasado o van a padecer un proceso de vómitos, diarreas o cefaleas que estos días se extiende entre familias y entornos laborales a través de un virus que está en el ambiente. Es una estimación hecha por médicos del Chuvi y trasladada por el Sergas después de observar la oleada de casos de esta gastroenteritis vírica que se registran en la ciudad. Algunos episodios, por su virulencia, se han visto traducidos en consultas a Urgencias. Pocos en hospitalización; sólo mayores con riesgo de deshidratación, confirman los profesionales. Con dos días de ingreso en los que se nutrirían con suero, sería suficiente para estos casos.
"Este año está siendo muy virulenta, tenemos incluso aquí médicos infectados y personas que la pasan por toda la familia con cuadros diarréicos", explicaron ayer en Urgencias.
"El pico agudo está remitiendo y en principio, la gente no requiere de ingreso; sólo personas muy mayores y con patologías asociadas", aseguraron ayer fuentes sanitarias. No así en Ourense, donde también se da un pico de contagios de esta afección vírica y ya obligó a abrir una planta hospitalaria más. Así lo aseguraba la gerenete del Complejo Hospitalario Ourense, Eloína Núñez: "El incremento de ingresos fue fuera de lo común en este hospital" debido al virus "que no sólo afectó a la gente joven, sino también a la mayor". El incremento de ingresos por esta patología, que también se registra en la zona de Pontevedra, obligó en la ciudad de As Burgas a habilitar la segunda planta del Hospital Santa María Nai, además de la tercera del Piñor.
Profesionales de Urgencias de Vigo que estos días atienden muchos casos, incluso algún médico ha caído enfermo también, reconocen explican lo siguiente: "Son afecciones víricas que normalmente van asociadas a procesos respiratorios, aunque no se están investigando y no se sabe muy bien qué cepas son. Normalmente los rotavirus afectan más a niños pequeños y a los ancianos".
En lo que respecta al potencial peligro, corre más la gente mayor porque no tiene "reflejo de sed", a pesar de perder mucha agua y pueden deshidratarse, aseguran. Tampoco quieren asegurar si ya ha pasado lo peor. "Es muy aventurado", aseguran.
"Estamos notando que antes era una patología más típica del verano, a causa de mayonesas o los mariscos en mal estado, y ahora, desde hace unos años, se ve más en invierno", valoró un profesional.