A. MÉNDEZ
El tránsito de los cuatro millones de viajeros que Adif prevé captar con la nueva estación del AVE de Vigo transformará el entorno de Urzáiz y obligará a medio plazo a reorganizar la circulación del barrio. El acceso principal a la terminal que diseña Thom Mayne se realizará desde el cruce de Vía Norte con Escultor Gregorio Fernández, por donde se priorizará la entrada de vehículos privados y de los usuarios que lleguen a través del transporte urbano.
La entrada por la actual plaza de la estación se plantea como un acceso semipeatonal, por el que los viandantes entrarán directos a la planta baja del edificio, pero los vehículos en los que se trasladen no podrán estacionar, sino simplemente realizar paradas para que se bajen o dirigirse al parking. Éste ocupará dos plantas de las cinco que tendrá la futura estación y ofertará 1.376 plazas de aparcamiento, para atender la demanda derivada de los usos ferroviarios y comerciales que generará el gran complejo en que aspira a convertirse la futura terminal de Urzáiz.
Así se contempla en el proyecto original sobre el que trabajan Adif y el equipo de Mayne, que deberá buscar encaje en su proyecto a un intercambiador en Vía Norte para facilitar la llegada de viajeros por medio de transporte urbano. El cambio de posición de la entrada supondrá además de un traslado de la fachada principal, una revisión amplia del tráfico en el entorno, ya que precisamente por Vía Norte no circula ahora ninguna de las líneas de Vitrasa.
Desde el gobierno municipal entienden que ésta es la mejor solución y que los viales afectados tienen capacidad para soportar un mayor volumen de circulación al menos durante los primeros años, pues de ejecutarse la estación intermodal en una parcela anexa pegada a la autopista, sería necesario habilitar una segunda entrada para autobuses y turismos desde la AP-9 que por ahora queda en el aire, igual que el puente de la calle Lepanto, que en el futuro podría desplazarse o desaparecer.
Una de las ventajas de advertir a grandes rasgos la estación sobre la primera maqueta presentada por el arquitecto es comprobar la amplitud de la gran plaza pública en que se convertirá la cubierta de la estación y que Mayne definó como "seis veces la de San Marcos, en Roma, o el equivalente a ocho campos de fútbol".
Por primera vez se asimilan sus dimensiones, su papel como mirador y sus elementos diferenciadores, como la pantalla que proyectará la imagen de la ría a la altura de los andenes. Esta gran zona verde con locales de restauración reservará entradas peatonales y accesos directos al parking desde Vía Norte.