FRAN GUTIÉRREZ SAS
La naviera Rías Gallegas, que empezó ayer a competir en los viajes en barco entre Vigo y Cangas con la embarcación Alabur, cerró su primer día con menos de cien clientes. La compañía copó las últimas franjas horarias que estaban disponibles, después de que Capitanía Marítima de Vigo estableciese que entre cada salida de barco debe haber como mínimo un espacio de tiempo de 15 minutos. El nuevo servicio sale de Cangas a las y cuarto y del muelle de Vigo a las menos cuarto. Pero tan sólo funciona de lunes a viernes, excepto los festivos, y entre las 8.45 y las 19.15 horas.
El patrón de la embarcación que utiliza Rías Gallegas, Francisco Otero, explicó que al ser el primer día ya no esperaban tener muchos clientes. Sin embargo, su trabajo de cara a darse a conocer entre los usuarios del barco consistió únicamente en repartir unas tarjetas con los horarios. "Lo que nos interesa es que la gente sepa las horas de saída para ir teniendo más viajeros", afirma Otero. La tripulación de Rías Gallegas está compuesta por cuatro personas contando al propio capitán, y durante la jornada de ayer hicieron rutas en las que llevaban un único cliente.
Desde Nabia, la operadora que entró a finales de año a ofrecer rutas en Cangas, siguen defendiendo que Rías Gallegas es una segunda marca de Mar de Ons, para copar los horarios e impedirles competir con un segundo barco. "Nosotros no notamos un descenso en la venta de billetes. Es más, los más perjudicados, a priori, son los de Mar de Ons, pues el barco de y cuarto le quita pasajeros a los que salen a las horas en punto y a las y media", defiende uno de los taquilleros de Nabia, Manuel Pacheco.
El responsable de Mar de Ons, Carlos Nacimento, reitera que no está detrás de la nueva empresa. "Tenemos buena relación con ellos, de hecho le alquilamos un barco durante un año en Moaña, pero es una compañía al margen de la nuestra", señala. Lo mismo alega el capitán de la nueva embarcación: "A nosotros no nos paga Mar de Ons, eso está claro. Ya trabajamos en verano haciendo viajes entre Cangas y las islas Cíes, y ahora vimos una oportunidad y empezamos a trabajar aquí", argumenta.
Rías Gallegas tiene su sede en la ciudad de Pontevedra, pero apenas hay datos de su actividad. No dispone de un número al que llamar y el capitán tampoco facilita el número de teléfono de sus responsables. En las tarjetas de horarios que reparten no aparece ningún dato sobre la naviera. "En caso de que pase algo, los clientes tienen que reclamarme directamente a mí, que soy el responsable último del barco", dice.
Por su parte, Nacimento, espera que con el aumento de frecuencias se incremente también el número de pasajeros. "Sería la única forma de que las tres empresas obtengan beneficios y puedan seguir compitiendo", apunta.