ELENA OCAMPO
“Darwin estaría totalmente desolado con el cambio climático; porque es una catástrofe con una velocidad impresionante y que va acabará con la biodiversidad que a él le pareció milagrosa”. Eso, sin tener en cuenta las repercusiones para las personas, que el instituto de Kofi Annan cifra en 300.000 al año por sus efectos”. Así lo considera la filósofa Paula Casal, catedrática de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Reading (Inglaterra), e investigadora de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que además es presidenta del Proyecto Gran Simio. Hoy da una conferencia a las 20.00 en el Museo do Mar en la que hablará de “Darwin y la ética, implicaciones morales de la selección natural”.
Disertará sobre el científico, al que le han atribuido posturas ideológicas que van desde la ultraderecha (porque los nazis tomaron el concepto de eugenesia), al marxismo. Pues bien, Casal considera que “están basados en malas comprensiones y datos erróneos, como la carta a Marx, que en realidad iba dirigida a su cuñado”, explica. “Eso no resta que la teoría de Darwin tenga implicaciones en filosofía moral, a nivel de ética aplicada (derechos del animal, ingeniería genética y reproducción asistida).
Paula Casal –ahijada del escritor Álvaro Cunqueiro e hija de Alberto Casal– es autora de la novela “Martina y el mar” (Hiperión, 2007), que se adelantó en temática a Avatar en concepto ecologista.
Habla de la necesidad de reformular la idea clásica de que lo que viene dado por la naturaleza, no se tiene por qué cambiar. “Basándose en esa idea, las mujeres no son ambiciosas, no valen para dar codazos y trepar en sus carreras, porque prefieren cuidar a sus hijos y son así por naturaleza, aunque cobren menos”. “A lo mejor eso que viene inculcado desde hace millones de años, porque eran hombres los que hacían política”. ¿Está a favor de la paridad por ley? contesta tajantemente que sí. “A lo mejor, lo tradicional es una evolución por dominio masculino”.
Y se remite a una de las temáticas que mejor controla: la de los simios. “La promiscuidad en las hembras primate nace para dispersar la paternidad y que todos piensen: “¿ Y si es mi hijo? Mejor, no lo mato”.
Y, también en ese mundo, surgen diferencias: “Un bonobo nunca mataría a una hembra, no así un chimpancé. Éstos, además, son genocidas e incluso infanticidas”, explica. También, que está investigado que los tamaños de pene y testículos de las distintas especies de orangutanes o gorilas indican índices de violencia y de promiscuidad. “Entre los bonobos (la especie más parecida al ser humano) nunca se ha visto un caso de homicidio”, asegura, “hasta hace unos quince años no se les identificaba y se llamaba chimpancés menudos, pero están muy separados genéticamente”.¿Dónde estaría la diferencia? Según la experta, en la diferente organización social.
“Hay un debate muy grande ahora mismo en EEUU sobre si puede aplicarse las estadísticas sobre probabilidades a las razas. Casi todo el mundo lo critica. Si cacheas a más personas negras, vas a encontrar más delitos...”
“¿Y el género?”, se pregunta, “¿es lo mismo o distinto de la raza?”. Su argumentación se basa en que “blancos y negros podemos ir juntos a las Olimpiadas, o los baños, pero hombres y mujeres no”. Por eso, la siguiente cuestión que se plantea es si podría usar un juez datos biológicos sobre propensión a la violencia. “Los hombres tienen más tendencia al crimen sexual que las mujeres”. “¿Les pondrán menos castigo, porque están predeterminados genéticamente al abuso, o cargamos más la pena, por violento?”
Transmisión de cultura
Las dos teorías legales se enfrentan, porque alegan las doctrinas de los biólogos de forma radicalmente distinta. Se rechazó aplicar más pena por matar a una mujer que a un hombre. “Hay gente muy escéptica con que la disuasión funcione con estos crímenes subiendo la pena. Se está planteando que los crímenes de violencia doméstica no se pueden tratar como el resto de los delitos económicos. “Después de mucho rechazo, comienzan a aparecer los primeros estudios desde el punto de vista evolutivo de los crímenes sexuales”.
Las hembras han sido fundamentales “para la transmisión de la cultura y la moral”. Según Paula Casal, es donde se ha observado “más comportamiento altruista, empatía y conexión”, lo que se explica por la necesidad de inculcar valores al niño que nace tan prematuro en los humanos.