REDACCIÓN
Los lagartos no sólo comen insectos. Al menos, los que habitan en el Parque Nacional Islas Atlánticas y que tienen la suerte de alimentarse de hasta 18 clases distintas de frutos silvestres. Ese apetito y buen gusto también tiene consecuencias positivas para el paisaje isleño ya que los reptiles contribuyen de manera decisiva a la configuración de su paisaje. Así lo demuestra un estudio de investigación del Grupo de Ecología y Evolución de las Plantas-Divulgare de la Universidad de Vigo, dirigido por el profesor Luis Navarro, y que ahora acaba de presentar en un vídeo en tres dimensiones.
En un paraje insular los lagartos lo tienen más complicado para encontrar insectos, por lo que deben completar su dieta con los frutos silvestres. Con ello, y a través de sus excrementos, contribuyen a dispersar las semillas de las plantas por más lugares de la isla y a los que dificilmente llegarían.
Pero el equipo de Luis Navarro también ha hecho otro importante descubrimiento: las semillas que pasan por el tracto digestivo del lagarto sufren un proceso de escarificación, lo que provoca que germinen mejor y más rápido que las que caen directamente de la planta madre.