ANA DE LARRIVA
La responsable de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de la multinacional del aluminio Alcoa participó ayer en el segundo seminario de la segunda edición del Máster en Xestión e Desenvolvemento Sostible de la Universidad de Vigo que coordina el profesor Xabier Lavandeira. La gallega Rosa García vive a salto entre su oficina en Ginebra y Bruselas, para realizar las numerosas gestiones del departamento que dirige a nivel europeo.
–Repite como ponente en los seminarios de este máster...
–Sí, ya participé el año pasado también –sonríe. Me interesa apoyar este máster local, ya que supone una especialización muy importante de cara al mundo empresarial para cualquier licenciado. Cuando yo estudié en esta universidad no existía este máster y tuve que irme a Madrid para estudiarlo. Me hubiese gustado tener la posibilidad de cursarlo aquí.
–¿Qué tema considera importante trasladar a los alumnos?
–El desarrollo sostenible como una ventaja competitiva para la empresa.
–¿No les da una mayor ventaja competitiva producir en países con políticas ambientales más permisivas, en vez de apostar por el desarrollo sostenible?
–En Alcoa, trabajamos de acuerdo con unos estándares globales. Nuestras plantas de producción son iguales en Lugo, China y África. Si yo le diese una fotografía aislada de una de ellas no podría identificarlas. Nuestras medidas de gestión medioambiental son siempre mucho más estrictas que las que marcan las leyes.
–¿Qué novedades surgen en el campo de las políticas ambientales?
–Europa es pionera en aplicar, además de las políticas ambientales, políticas de productos. Así se consiguen artículos más verdes, más eficientes y con un mayor respeto al medio ambiente.
–¿A qué se refiere con políticas de productos?
–Los artículos se etiquetan en función del consumo. En la página web de Coca-Cola, por ejemplo, uno puede consultar cuánto CO2 se emitió para la fabricación que Alcoa hizo de cada lata de aluminio.
–¿Qué supone eso?
–Pues que si Alcoa le ofrece a Coca-Cola latas que se fabricaron con la emisión más baja de CO2, ésta las preferirá a otras. Lo puede informar al comprador, al que le supondrá un incentivo de adquisición positivo.
–¿Es a lo que se refería como ventajas empresariales?
–Sí, efectivamente. Se intenta conseguir nichos, sectores en los que al consumidor le importa lo que adquiere. Son dos políticas fundamentales dentro de la empresa: regular las emisiones de CO2 y crear mercados en los que se implica al comprador. Así gana la sociedad y ganamos nosotros como empresa.
–¿Cómo se consigue, en la práctica, que las empresas reduzcan sus emisiones?
–Las políticas ambientales son incentivos. Además, por ejemplo, Alcoa, promueve la formación de sus propios empleados para se conciencien y ellos mismos busquen alternativas para reducir las emisiones. Hay que decir que la mayoría de las mejoras de la empresa acaban viniendo de ellos.
–¿Qué opina de la deslocalización de las empresas, a la que nos referíamos antes?
–Es un riesgo real. Europa es pionera en políticas ambientales y el resto de países no evolucionaron a la misma velocidad. Las empresas que trabajamos a nivel global no podemos enfrentarnos siempre a los productos de los países con leyes mucho más permisivas.
–Por eso a una firma europea le compensa abrir plantas en países como China o la India...
–Efectivamente. Aunque una empresa mantenga las emisiones dentro de unos buenos parámetros de gestión ambiental, como hacemos nosotros, siempre se ahorrará las tasas. Es que, aunque emitas lo mismo que aquí, allí no pagas impuestos. Sin embargo, producir allí también tiene su lado malo.
–¿Cuál es?
–Pues, por ejemplo, que en esos países es más difícil conseguir mano de obra altamente cualificada.
–¿Hasta cuando se arrastrará esa competencia desleal?
–Hasta que no se armonicen las políticas ambientales en todo el mundo la situación será detrimental para las empresas europeas.
–¿Y EEUU? ¿En qué liga juega?
–No está al nivel europeo. Va por detrás en términos de costes ambientales.
–¿Qué tal funciona Galicia?
–Bastante bien. Se adapta a la normativa europea y se cumplen, en general, los controles.