E. OCAMPO
Los vientos huracanados que se cebaron con la ciudad también provocaron estragos la madrugada del jueves en Vigozoo, donde incluso se activó una alerta de madrugada por la "urgencia de peligro de escape de los linces" (como textualmente reza el informe) aunque se consiguió encerrarlos en las parideras. La alerta surgió por la llamada de un vigilante de seguridad a las 3.30 horas tras la caída de un ciprés en el cobertizo de los linces. Y se puso fin después de una inspección general en todo el zoo que duró una hora.
Aún así, los cuantiosos daños provocados, sobre todo por la caída de árboles, obligaron a que la Concejalía de Medio Ambiente decidiese cerrar el parque de forma cautelar, aconsejada por los técnicos. Al menos, durante una semana y mientras duran las obras de reparación. La razón esgrimida no es otra que "garantizar la seguridad de los trabajadores, los visitantes y los animales". Hay lunas rotas, dos farolas, vallas destrozadas por las ramas y por el impacto de la caída de grandes especies arbóreas. Por otra parte, este cierre coincide con el plazo de moratoria dado por la Xunta para reformar las instalaciones y adaptarlas a la norma europea.
"Hasta que se retire todo no se podrán evaluar los daños", adelantó ayer el director del parque Vigozoo, Fernando Carballo, que asegura que los animales no resultaron heridos en ningún caso. La edil de Medio Ambiente, Chus Lago, aseguró que los destrozos afectan "a un tercio de la instalación" y que las obras se desarrollarán con la máxima urgencia posible. Durante la jornada de ayer técnicos y políticos municipales inspeccionaron los desperfectos en las instalaciones, que ya comenzaron a reparar.
La velocidad de las rachas de viento desplomó varios árboles sobre edificios (parte de un cedro contra la fachada del edificio multiusos) y también en recintos animales como el del castro, el de los ciervos y la charca de aves acuáticas y el citado de los linces. Allí, el impacto de un ciprés causó la rotura total del primer tercio de la instalación y afectó a la rotura del aluminio y las lunas por completo, así como la separación interior que lo divide en dos partes.
El Concello asegura que en ningún momento se puso en riesgo el bienestar o la seguridad del parque y de los animales.