A. DE LARRIVA / VIGO
Un día de ilusión que se quedó en pequeños trozos de victoria. El "por ahora nada" que se escuchaba en las calles viguesas a primera hora de la mañana se quedó en muchos pequeños premios repartidos por toda la ciudad al final del sorteo. Ni el Gordo ni los premios principales se quedaron en Vigo, pero sí algún que otro pellizquito, que no viene nada mal.
La administración número 25, situada en la calle Pizarro fue la más afortunada, ya que reparte la aproximación del tercer premio, que coincidía con ser pedrea. El número inmediatamente anterior al 10.104 –el 10.103– les trajo suerte, y a cada décimo le corresponden, nada más y nada menos que 1.060 euros. Su dueña, Herminia Otero, vendió las quince series del nímero, que suman un total de 159.000 euros de premio.
La administración número 34, situada en la Alameda, por su parte, entrega también más de medio millón de euros entre terminaciones y pedreas. Aunque las listas oficiales no se publicaban hasta hoy y no se podía aún canjear los décimos, algún que otro despistado se acercó con la mejor de las intenciones, teniendo que marcharse sin el dinero.
Es a partir de esta mañana cuando los afortunados empezarán a cobrar sus décimos. Y, al tratarse de muchos premios pequeños, los loteros esperan una "gran avalancha". Esperan que ayude a revitalizar la venta para próximos sorteos, como el del Niño, "para empezar bien el año", ya que muchos compradores de la Lotería de Navidad prefieren cambiar las pequeñas cantidades por nuevas apuestas al dinero. "En cierto modo, es una inversión, ¿no?", reflexionaba un grupo de amigas a la entrada de Príncipe.
"El Gordo lo que da a la administración es popularidad, nada más", declaraba Román Martínez, titular de la número 14 y Central de Espectáculos, situada en Velázquez Moreno. Pero todavía recuerda los grandes premios que entregó en los noventa y que adornan la puerta de su establecimiento.
Prisas de última hora
Las ganas de hacerse con uno de los botes se notaban ya la noche del lunes, cuando los rezagados intentaban comprar todavía algún décimo. "Hubo una avalancha de gente que no había comprado nada y quería poder participar", explicaba Herminia Otero, de la afortunada administración 25 de Pizarro. Y ayer esas ansias se hicieron patentes en las calles.
La mañana viguesa se desarrolló a pie de calle, y no pegados al televisor, por lo menos para una gran mayoría de los que no trabajaban.
Las zonas peatonales desbordaban actividad y se desarrollaban todo tipo de conversaciones acerca de lo que se haría si tocase una suculenta cantidad. Algunas de las entidades financieras de la ciudad radiaban el desarrollo del sorteo y todas las administraciones daban información en directo detallada en las pantallas de televisión primero, y en carteles informativos, después.
Puede que sean sólo 12, 50 o 100 euros los que reciban muchos de los vigueses premiados, pero la satisfacción que se les quedó al saber que les había tocado algo no se la quita nadie.