A. BLANCO
Las dos líneas nocturnas de Vitrasa, conocidas como "búho", llevan ya a bordo sistemas de vídeo vigilancia para evitar los altercados que se producen entre los jóvenes en el interior de los autobuses durante las madrugadas de los fines de semana. Por el momento el sistema está en fase de prueba y todavía no es definitivo.
La concesionaria del transporte público ensaya con diferentes cámaras de vigilancia después de que la Concejalía de Seguridad le hubiera dado el visto bueno hace varios meses ante las denuncias reiteradas de usuarios que alertaron del consumo de bebidas alcohólicas, tabaco e incluso porros a bordo de los vehículos.
Hasta el momento, la vigilancia se había limitado a agentes de paisano que, de forma esporádica, controlaban estas dos líneas (N-1 y N-2) entre Alcabre y Teis y en la que viajan cada fin de semana casi 2.000 personas.
La decisión de instalar cámaras de vigilancia, al algo que se realiza ya en ciudades como Madrid, responde también a la petición de los propios conductores, que llegaron a reclamar este tipo de sistemas para reforzar su seguridad. Aunque hasta la fecha ninguno denunció agresiones físicas de los jóvenes que se suben al autobús después de ingerir grandes cantidades de alcohol, sí denunciaron sus posturas agresivas, el consumo de estupefacientes y el estropicio que realizan en sillones, cristales y barandillas de los autobuses, que deben pasar por el taller de la compañía cada lunes para reparar alguno de estos destrozos.
Vitrasa decidirá en las próximas semanas si apuesta por alguno de los sistemas de vigilancia ya testados; seguir probando nuevos mecanismo o incluso descartarlos si los considerar insuficientes.