ANA RUBINOS
La renovada Porta do Sol acaba de recuperar parte de su memoria histórica y pasado patrimonial. Todo gracias a la restauración del mosaico publicitario de coñac y vinos de Pedro Domecq, que ayer volvió a mostrarse al público tras su restauración. Fue el teniente de alcalde, Santiago Domínguez, junto a la concejala de Benestar Social, María Méndez, el encargado de descubrir el mural rehabilitado por la empresa Ara S.C. Conservación y Restauración, en colaboración con Arquipedra, que realizó el soporte.
"Hoy damos aquí un paso más en la recuperación del patrimonio histórico más reciente", apuntó Domínguez, quien destacó todo el trabajo realizado para "poner en valor nuestro pasado" en alusión a la apertura de la villa romana de Toralla y a la apertura en "próximas semanas" de la musealización del poblado celta de O Castro.
El mural vuelve así al lugar en el que fue colocado en 1926 después de que el representante del Hotel Moderno, César Gallizo, consiguiera la autorización del entonces arquitecto municipal Jenaro de la Fuente. Según continuó explicando Domínguez, la siguiente mejora en el mosaico data de 1961, cuando el portavoz de Pedro Domecq en Vigo solicitó adosar un grabado sobre cristal del dibujo, que realizó Unión Cristalera.
Sin embargo, el paso del tiempo, los cambios en el clima, el empleo de cemento y colas, las obras en edificios anexos y "algún que otro acto vandálico", hicieron mella en unos azulejos que se fueron deteriorando de tal manera que precisaron una restauración que se prolongó un año.
Una de las cuatro personas que trabajó en la rehabilitación del mosaico es Celsa Casás, de Ara S.C. Conservación y Restauración. "Estaba muy deteriorado por la enorme cantidad de años que pasó con carteles pegados encima, con celos, colas, e incluso con los azulejos picoteados por chinchetas con las que pretendían colgar anuncios", explica. "Incluso llegaron a intentar colocar un sobrecartel y de ahí los agujeros que tenía, que no son para nada impactos de bala como cuenta la leyenda popular, sino que fueron realizados por un taladro y estaban perfectamente alineados", comenta.
Evitar la humedad
La rotura de los azulejos provocó la entrada de humedades y la aparición de hongos y liquen. "Lo primero fue usar bactericidas, secarlos y limpiarlos por detrás, recuperar los fragmentos perdidos y después recuperar los colores originales", continúa Casás. El siguiente paso fue reconstruir el mosaico y colocarlo en un nuevo soporte que permitiera su correcta ventilación. Es de fibra de vidrio y el marco, de acero inoxidable, todo ello diseñado para soportar las vibraciones del tráfico. Un cristal a modo de urna se integra en una instalación que se completa con una nueva base de piedra, realizada por Arquipedra.