A. MÉNDEZ
El presidente de la Diputación, Rafael Louzán, defendió ayer el papel del organismo provincial como sustento de decenas de pequeños y medianos municipios al borde de la quiebra. Con un Plan Anticrisis bianual dotado con 80 millones de euros y dos ampliaciones de crédito para nóminas y obras básicas, la institución funciona actualmente como “sustento” de muchos ayuntamientos. Pero “si continúa la reducción de ingresos se acabará produciendo un crac económico”, advirtió ayer el popular durante un desayuno informativo acompañado del portavoz del PP de Vigo, José Manuel Figueroa, los alcaldes de O Rosal y Baiona, Xesús Fernández y Jesús Vázquez Almuiña, respectivamente, y la portavoz del partido en Redondela, Paqui Canal.
Louzán dejó claro que la Diputación “es sensible a los problemas económicos de los concellos” y que para ayudarlos a salir del bache acaba de aprobar un Plan Anticrisis que destinará 80 millones a la realización de obras básicas que se empezarán a licitar en el mes de enero. Estos fondos se abonarán durante los próximos dos años, pero de manera inmediata el organismo provincial ha tenido que “salir al rescate de municipios que ya no tenían para pagar nóminas” y para los que se solicitó una ampliación de crédito de 20 millones de euros que fueron completados recientemente con un segundo crédito de 12 millones destinados a obras y que se articulan a modo de préstamos a interés cero y que deben ser devueltos en un plazo máximo de 10 años por los ayuntamientos beneficiados.
Louzán abogó por “poner coto a este problema acuciante” que, a su juicio, tiene tres causas fundamentales: “la caída media de un 22 por ciento en los ingresos que los concellos reciben del Estado; la reducción de ingresos por licencias urbanísticas, que en algunos casos no han llegado al 15 por ciento de las previsiones iniciales; y la subida de las tarifas eléctricas, que ha sacudido a las familias pero también a las corporaciones”.
Mayor protagonismo
La situación económica de decenas de concellos es “muy complicada” y, pese a que el presidente de la Diputación evita dar nombres para no crear incertidumbre, pide al Gobierno central que reaccione y se tenga más en cuenta a las administraciones locales. Pone como ejemplo su ausencia el lunes en la conferencia de presidentes autonómicos en el Senado, donde cree que deben estar presentes puesto que “asumen actualmente un 30 por ciento más de competencias de las que le corresponde”, lo que contribuye a agravar su estabilidad.
Tampoco el ente provincial escapa a los rigores de la crisis y tendrá que ajustar números durante el próximo año. Afectada en términos similares por la reducción de fondos del Estado, Louzán señaló que el próximo año “los presupuestos recogerán una reducción de ingresos de 30,7 millones de euros que nos obligará a reducir el gasto corriente y primar las inversiones productivas y los proyectos de carácter social”.
Las cuentas del próximo año se aprobarán en los próximos días con entre 147 y 150 millones, de los que se beneficiarán mayoritariamente los concellos con problemas de solvencia y no los más grandes como Vigo, donde se intentará desbloquear con el Concellos los proyectos que quedaron pendientes de la anualidad anterior en Navia, Coia y Teis.