MARÍA LÓPEZ
Las humillaciones, insultos y vejaciones a través de la red están cada vez más presentes entre los adolescentes vigueses. La Asociación Contra el Acoso Escolar (ACAE) atribuye el incremento de casos de ciberacoso al auge de las redes sociales (Facebook o Tuenti) y a la “dejación de funciones de los padres” . A lo largo de este año, el colectivo ha recibido más de un centenar de llamadas de Vigo y contabiliza más de 50 alumnos en la ciudad que hayan sido o sean víctimas de este fenómeno social.
La presidenta de la agrupación, Encarna García, reconoce que el bullying como tal “se ha reducido”, aunque ocurre todo lo contrario con el maltrato psicológico a través de internet. “Los niños se escudan en la red para “machacar a otros, ya que el acceso a la intimidad de las personas de forma on line cada vez es más fácil”, explica García.
ACAE asegura que el perfil de los acosadores se sitúa en adolescentes de primer y segundo curso de ESO (12 y 13 años de edad) pertenecientes a familias de nivel económico medio-alto. “Que nadie piense que la razón de que estos alumnos acosen a otros responde a núcleos familiares desestructurados ni mucho menos. Normalmente tienen una gran falta de afecto y cariño por parte de sus padres”, señala la presidenta de la asociación.
Normalmente el ciberacoso comienza en el colegio y se traslada a la calle a través de internet. “Existe una impunidad absoluta en las redes sociales”, denuncia Encarna García, quien destaca el “espectacular” aumento de casos de bullying entre las niñas.
Condición sexual
En relación a las víctimas que sufren maltrato psicológico por parte de sus compañeros en las aulas, habitualmente son adolescentes homosexuales o que padecen alguna enfermedad rara. “Siempre que haya acoso, habrá secuelas irreversibles. A estos niños luego les cuesta muchísimo hacer amigos porque tienen miedo a que le vuelvan a hacer daño”, indica la portavoz del colectivo.
Desde ACAE apuestan por la “reeducación de los padres” para minimizar el acoso escolar y el ciberacoso entre los jóvenes. “La mayor parte de los casos se producen en colegios concertados. ¿La solución? Cambiarlo de centro y ya está. Las direcciones suelen ocultar que la existencia del problema. Lamentablemente este fenómeno todavía sigue siendo un tema tabú en la sociedad. Las denuncias son mínimas”, finaliza García.