MARTA FONTÁN/MARÍA LÓPEZ
No es un problema que esté a la orden del día. Pero tampoco es tan excepcional. Las ocupaciones ilegales de pisos o edificios, que en ciudades como Barcelona se han convertido en un fenómeno de gran magnitud, también se dan en Vigo, aunque de forma mucho más tímida. A los juzgados de Instrucción llegan unas veinte denuncias anuales, la mayoría por habitar inmuebles abandonados o deshabitados. Y algunos de estos casos acaban en juicio, como el celebrado ayer en la Sala de lo Penal número 3 contra cuatro okupas acusados de residir sin autorización en una vivienda de la calle Pobladores propiedad de la empresa del ex futbolista Valery Karpin.
Ninguno de los imputados negó que se instalase de forma temporal en ese inmueble durante 2007, como sostiene la fiscal. Pero lo justificaron por los problemas personales y económicos en los que estaban inmersos, negando que rompieran candados o cerraduras para acceder a la vivienda, que según sus testimonios estaba en un estado de total abandono. El ministerio público pide que cada uno pague 720 euros por el delito de usurpación que se contempla en el artículo 245.2 del Código Penal, que castiga con multa de tres a seis meses a los que "sin la autorización debida" o "contra la voluntad de su titular" ocupe un inmueble ajeno que no constituya morada.
El administrador de "Valery Karpin S.L." declaraba ayer que se requirió a los acusados para que abandonaran el lugar porque "los vecinos protestaban" y que pusieron numerosas denuncias ante la Policía Nacional. "El inmueble estaba deshabitado, pero no abandonado; rompían las cerraduras, los candados...", señaló, para añadir que el problema lo tuvieron en 2007 ya que cuando adquirieron la propiedad, como hacen con todas, se aseguraron de que dentro "no hubiese moradores". Otra persona vinculada a la empresa contó que él mismo puso una cerradura que de un día para otro desapareció. Cuando fue al edificio, vio a una chica en la ventana y le informó de que tenía que abandonar la casa: "Me contestó que llamase a la Policía, que de allí no salía".
Los okupas relataron que entraron en la vivienda "sin forzar nada", añadiendo que se encontraba "en muy mal estado", sin luz ni agua. Uno de ellos contó que estuvo en Pobladores de forma temporal porque tenía una orden de alejamiento y en breve debía ingresar en prisión. Otro alegó que fue "de paso" con su esposa enferma porque no tenían donde vivir. Y los otros dos acusados, hermanos, señalaron que vivieron allí "de forma inconstante", por necesidad y "por mera supervivencia". Sus abogadas piden que sean absueltos: sostienen que no se les requirió "de forma fehaciente" que se fueran de allí y que se trata de un edificio abandonado, por lo que no se estaría privando a los titulares de la propiedad del derecho de posesión. Para ello, refirieron sentencias en las que no se consideró delito ocupar un bien abandonado por sus dueños. El juicio quedó visto para sentencia y el juez tiene ahora la última palabra.