ANA DE LARRIVA
Con ojos nuevos. Los vigueses inauguraron la nueva imagen de Porta do Sol y Paseo de Alfonso, como si la viesen por primera vez. Las recién estrenadas humanizaciones otorgan una perspectiva deferente al mobiliario y la ornamentación urbana. Elementos ya existentes, como la escultura del Paseo de Alfonso, parecían nuevos a muchos de los viandantes. "Ahora es cuando se puede percibir" era el comentario general, cambiando percibir por disfrutar, apreciar, ver, distinguir y una larga lista de verbos del mismo campo semántico.
La amplitud de las aceras, el renovado aspecto de los pasos de cebra, el buen estado del pavimento y la modernidad son las cualidades que más destacan los transeúntes del nuevo entorno. Sin embargo, elementos vegetales, como plantas y árboles, y alguna marquesina "bonita" para el autobús son matices que se podrían añadir, sugieren. Aunque el ruido y las molestias derivadas de todo el proceso de obras fueron "muy fastidiosos" , para la mayor parte de los comercios y vecinos de la zona, mereció la pena. Confían en que se revitalice el entorno.
"Podrían dejar así todo Vigo", expresa Jesús Láuzara. Confirman este parecer Soledad Juanes y Lino Gerpe, que aseguran que donde ellos viven, la calle Arines, en el entorno del Castro, no se puede casi caminar. "Hay socavones. El otro día tropecé, me caí y me puse la cara perdida", manifiesta Soledad.
Otra de las preocupaciones generales es "a ver cuánto dura". Esta pregunta se la hace el grupo de amigos formado por Gabriel Gómez, Carla Docampo, Lorena Rodríguez, Liliana Mendes y Cristina Medina.