JAVIER MOSQUERA
"La decisión de Ángel Llanos de optar por el Museo Etnográfico de Ribadavia como sede de su archivo fotográfico fue un asunto técnico y de sentirse valorado", asegura su hija Mercedes, que señala que "al llegar el momento, decidió lo mejor para su obra al ver que no lograba que el Concello se decidiera".
El Archivo Fotográfico de Ángel Llanos fue adquirido por la Xunta de Galicia a través de la Consellería de Cultura para el Museo Etnográfico de Ribadavia el pasado mes de marzo, tal como publicó FARO el día 7 de ese mismo mes, y hace sólo unas semanas que se ha completado el traslado de todo el material, incluidas cámaras, clichés y cubetas para su restauración y clasificación.
Los responsables de este museo se comprometieron con la familia Llanos a celebrar con la mayor celeridad posible una primera exposición con material del archivo para que pueda ser inaugurada por el propio fotógrafo, que con 94 años atraviesa delicados momentos de salud.
Las gestiones de Llanos para asegurar la permanencia en Vigo de su archivo fotográfico, que incluye obra desde finales del siglo XIX hasta prácticamente nuestros días, se remontan a 2000, siendo Carlos Príncipe concejal de Cultura.
Señala su hija Mercedes que se mantuvieron gestiones durante dos años "pero hasta 2007 no hubo una propuesta firme por parte del Concello. Mi padre tenía ya 92 años y algunos problemas de salud que determinaron su ingreso hospitalario en tres ocasiones".
Fue por esa época cuando se produjeron los primeros contactos de los responsables del museo ourensano,"que ya se habían enterado de que el archivo estaba en venta. Mantuvieron varias reuniones y desde el Concello le enviaron una carta con una oferta cerrada, valorándose el archivo por fotos, placas o negativos".
"Demostraron ilusión por la obra de mi padre –reitera Mercedes– él se sintió valorado y que realmente era el protagonista de la colección. Mi padre se ilusionó con el proyecto y la parte económica pasó a un segundo plano. Estaban también los antecedentes del Archivo Pacheco, metido en cajas durante años después de su compra. Fue su decisión y toda la familia la respeta". "Pero le habría encantado que la obra quedara en Vigo", añade la hija del fotógrafo.