E. OCAMPO
Una comisión integrada por siete técnicos –algunos del departamento de Conservación da Natureza de la Xunta y otros de una asesoría técnica– desembarcaron ayer en Vigo para inspeccionar las instalaciones de Vigozoo, tal y como había comprometido la Consellería de Medio Rural. Del informe que elaborarán tras la minuciosa visita por A Madroa y que prosigue hoy, saldrá una nueva resolución que autorice o no la apertura del parque zoológico siguiendo los estándares que marca la normativa europea o permitirá una prórroga para realizar más reformas, con las instalaciones abiertas al público o no. De momento, la Xunta no quiere avanzar más sobre esta incógnita. Sólo dice que se trata de un informe aparte del elaborado en enero (mes de la primera inspección de la Xunta).
A éste, el Concello presentó alegaciones la pasada semana, que deberían ser tenidas en cuenta a la hora de elaborar el nuevo documento. Pero además, el departamento de Medio Ambiente recurrirá a la asesoría del ministerio de la misma materia para seguir la evolución de las obras. Es a éste a quien se dirige la Unión Europea, aunque las competencias en materia de zoos están traspasadas a las comunidades autónomas.
La primera jornada, marcada por la climatología adversa, los técnicos no dejaron de recoger información y tomar fotografías. Antes, el personal del zoo conversó sobre el primer informe con los técnicos. Éste marcaba ocho incumplimientos que obligaban al cierre, entre ellos la satisfacción de las necesidades biológicas y de conservación de muchos de los animales de la colección o el enriquecimiento ambiental de las instalaciones y recintos de los animales. También reflejaba la prevención de la transmisión de plagas y parásitos o medidas específicas de seguridad en las instalaciones.