A. OTERO
El diagnóstico sobre el estado de salud del río Lagares es reservado. Las iniciativas municipales para limpiar el cauce y la ofensiva contra quienes lo contaminan ofrecen resultados aún insuficientes. Al menos ésa es la conclusión que se desprende de la última inspección realizada por técnicos de la Xunta el pasado mes de octubre. Su informe documenta la localización de 17 puntos graves de contaminación de diferente origen. Y apunta responsables: desde el Concello hasta Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) pasando por las industrias ubicadas en el entorno. En la actualidad hay abiertos seis expedientes sancionadores, y tres empresas ya pagaron.
Augas de Galicia, organismo dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, puso en marcha el Plan de Control de Vertidos en 2007. Desde este año al actual sus técnicos sometieron al Lagares a un chequeo casi constante, desde su nacimiento en el lago Mol hasta su desembocadura en la playa de Samil. Inspeccionaron hasta 29 empresas y en su último recorrido por el río localizaron "un total de 372 puntos susceptibles de producir vertidos".
Su naturaleza es muy diversa: vertidos de aguas pluviales (de la lluvia) sin contaminación; conexiones erróneas de aguas residuales fecales a redes de saneamiento de aguas pluviales; vertidos de aguas residuales fecales sin depurar; y vertidos de aguas residuales industriales que necesitan depuración adicional. Los 17 que los técnicos catalogan como graves en su informe –siete de ellos directos al Lagares– se deben a "la presencia constatada de emisiones contaminantes".
A esta conclusión llegaron después de analizar las muestras tomadas sobre el terreno, que a su vez contribuyeron a determinar con total exactitud, salvo en uno de los casos, el origen de esas emisiones. Según fuentes de Aguas de Galicia, de esos 17 focos, diez se atribuyen al Concello –"por fallos en la red"–, dos a Aena, por la deficiente canalización de las aguas residuales generada por la actividad de Peinador; y cuatro a industrias ubicadas cerca del Lagares, sobre todo por la ausencia de medios de depuración o averías en su sistema.
Para disponer de una evaluación más o menos exacta de sus inspecciones y facilitar el análisis de los puntos de vertido, Aguas de Galicia divide el río en seis zonas según las parroquias por las que discurre. "El objetivo fundamental de este trabajo es el de conectar todos aquellos vertidos susceptibles de conexión a la red de saneamiento municipal, y regular el vertido de aquellas aguas residuales que sean enviadas al dominio público hidráulico", argumenta. Por zonas, la que concentra más carga contaminante es la de Santa Cristina de Lavadores con 10 focos detectados.