Xavier Labandeira - Catedrático de Economía Aplicada de la U. de Vigo
SANDRA PENELAS
El catedrático vigués fue el único economista español que asistió a la reunión del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático celebrada el pasado julio en Venecia. En unas semanas, hará de nuevo las maletas para participar en la Cumbre de Copenhague para presentar resultados de su grupo de investigación y de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada.
–¿Qué expectativas maneja de cara a la cumbre?
–Es una reunión muy importante porque el protocolo que está en funcionamiento está a punto de acabar. Sólo queda hasta 2012. Y hay muchos detalles que se deben afinar antes. No se puede esperar más a tener la estructura básica del nuevo acuerdo. Kioto se firmó en el 97 y no entró en vigor hasta muchos años después, tras ser ratificado por todos los países. Es importante hacer esto rápido porque las ideas que tenían los científicos sobre el cambio climático se están demostrando relativamente conservadoras y los efectos están siendo más acelerados. Para limitar el incremento de la temperatura en un rango de dos grados centígrados a finales de este siglo tendremos que alcanzar el pico de emisiones dentro de muy pocos años, entre 2015 y 2020. Hay que actuar ya.
–¿Qué implicaciones puede tener la presencia de Obama y su compromiso de limitar emisiones en un 17% en 2020?
–Lo que parece claro es que no vamos a tener un acuerdo completo. Tanto EE UU como China ya avanzaron que es demasiado pronto. Es un poco frustrante. Pero, por otro lado, se han producido cambios de mucho interés. La posición actual de Obama es totalmente distinta a la de la administración Bush y en el Senado se están discutiendo cifras de emisiones, aunque son menos ambiciosas que en Europa. Nosotros queremos reducir en 2020 las emisiones en un 20% respecto a 1990 y ellos toman de referencia el año 2005. Por su parte, China ya avanzó que se plantea limitar emisiones por interés propio. Es verdad que todo el mundo, más de doscientos países, están interesados en llegar a un acuerdo, pero los grandes emisores son muy pocos. Siete países liberan más de dos tercios de las emisiones. Esto facilita la negociación por un lado, pero también la hace más compleja porque un acuerdo sin China y EE UU no tiene sentido.
–¿Servirá de algo la reunión?
–No debemos ser totalmente pesimistas. Van a viajar setenta jefes de Estado, entre ellos Obama, y unas delegaciones brutales, por lo que algo saldrá que nos permita alcanzar un acuerdo en meses. Los países desarrollados deben dejar claros sus compromisos de reducción. La UE ya hizo los deberes, pero lo que no quiere Obama es que le pase como a Clinton, que llegó a un acuerdo en Kioto y después no lo pudo ratificar por la oposición del Senado. Por eso está retrasando su decisión. La maquinaria legislativa ha estado con el debate de la sanidad y no le ha dado tiempo de abordar este tema. Si somos capaces de saber que hay compromisos claros de reducción eso ya será un avance.
–China acaba de anunciar que ralentizará sus emisiones, ¿qué otros países deberán marcar sus objetivos?
–Sin China e India no vamos a ninguna parte. El resultado de una tonelada emitida en Vigo es el mismo que si se emite en Shangai. Si en España cierran fábricas porque no pueden asumir las cuotas de emisiones y se van a China a producir se están generando en nuestro país costes sociales sin reducir los problemas medioambientales. Es importante establecer cuántos recursos económicos estamos dispuestos a dar desde el primer mundo a los países en vías de desarrollo para transferencia tecnológica y adaptación al cambio climático. La UE ya tiene unos fondos comprometidos para aplicar políticas contra las emisiones, pero hay una serie de efectos que ya no se pueden evitar. El incremento de la temperatura tendrá un impacto muy importante sobre la actividad económica o la agricultura. Es un problema de índole ética muy importante.
–Algunos expertos ya han avanzado que se podrían producir grandes migraciones hacia los países desarrollados.
–Efectivamente. En Europa podemos construir diques y aislar nuestras casas, pero qué va a ocurrir en África. Hay que saber ya qué montante de dinero y qué recursos se van a crear para solucionar esto.
–En el primer mundo, la crisis está contribuyendo a reducir las emisiones.
–Según el observatorio climático de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, las emisiones de CO2 cayeron durante el primer semestre de 2009 un 17% respecto al mismo periodo del año anterior, durante el que también se habían reducido. Esto se debe a la crisis y también a que han irrumpido las energías renovables. Lo importante es no acomodarnos ahora que hay una reducción puntual. Debemos contar con las tecnologías y los comportamientos para que cuando se produzca el crecimiento económico sigamos bajando en emisiones.