ANA DE LARRIVA
Sabotajes contra los badenes urbanos. Los vecinos de Vigo desatornillan los reductores de velocidad para que el Concello deje de reponerlos, y provocar así su total desaparición. Algunas de estas plataformas acumulan ya dos y hasta tres sustituciones previas a los quebrantos recientes, en la última semana. De la noche a la mañana, desaparecen las piezas estratégicas para que las ruedas de los vehículos puedan esquivarlas.
El ruido que provocan ante el paso de vehículos de gran tonelaje y los problemas que ocasionan los badenes en la mecánica y los neumáticos de los turismos hacen que los demás vecinos, en vez de condenar, aplaudan estas iniciativas anónimas.
"Es un blum-blum continuo que no nos deja pegar ojo", se quejan. Además, el paso continuo de los residentes por estas plataformas ocasiona un mayor desgaste en los elementos elásticos de la suspensión de sus coches, y si intentasen superarlos a una velocidad inadecuada, podrían llegar a dañarlos seriamente.
Valladares, Bembrive y la zona del Meixoeiro son algunos de los puntos de la ciudad que vuelven a presentar elevaciones desatornilladas. En A Garrida se incorporaron a la geografía del tráfico rodado hace menos de un mes y medio y ya sufrieron ataques en dos ocasiones, la última, la madrugada del sábado pasado.
En la Estrada da Garrida hay un tramo que junta hasta tres plataformas seguidas. Los vecinos se quejan de su incorrecta ubicación. Aunque la carretera tiene dos carriles con sentidos opuestos, el badén de cada uno de ellos pasa al otro. Así, el reductor de velocidad situado antes de un paso de cebra para el conductor que se acerca a él se convierte en un segundo bache posterior para el que ya lo pasó en el otro sentido. Además, hay otro cruce de peatones que lo incorpora justo después del paso del coche, en vez de antes.
En el Meixoeiro faltan los reductores de velocidad en la Carretera Vieja de Madrid, una zona de continuo tránsito de autobuses y turismos, ya que en las inmediaciones se sitúan varios institutos de educación secundaria, como el Ricardo Mella y el Paz Andrade.
En el centro de Vigo también se producen acciones de protesta. En la calle Brasil se repararon recientemente los badenes y, aunque todavía permanecen intactos, los vecinos presienten que "poco van a durar".
En Castrelos, varias de estas elevaciones, situadas algunas de ellas en curvas, provocan el miedo y la ira de los conductores, que avisan de su peligrosidad.
La controversia que rodea a estas "protuberancias" ya llega también a otros municipios de la provincia como, por ejemplo, Bueu y concellos del entorno de Pontevedra.
Sustituciones "prioritarias" que tardan más
Fueron los propios colectivos vecinales los que habían solicitado la incorporación de las plataformas, con el fin de evitar accidentes por excesos de velocidad. Sin embargo ahora, se arrepienten por unas consecuencias que les sobrepasan. Es vox populi la creencia de que el gobierno local acabará dejando de reponerlos hasta su total desaparición si cada vez que se sustituyen, alguien los vuelve a quitar.
En Valladares, por ejemplo, los vecinos se quejan de que la reparación de los badenes saboteados sea más rápida que la de otros elementos más necesarios. Protestan para que se reparen dos arquetas de la carretera de Valladares, a la altura de los números 400 y 430, respectivamente, están en mal estado desde hace un mes. Fue entonces cuando lo comunicaron al Concello, pero no fueron todavía reparadas, porque éste les trasladó que es competencia autonómica, y que depende de Obras Públicas.
En la noche del pasado lunes, una de ellas provocó la caída de una mujer, lo que llevó a que la Policía acudiese a la zona a levantar un atestado, según informan varios vecinos. Sin embargo, ayer por la mañana, la tapadera de la alcantarilla seguía suelta y hundiéndose al paso, en un tramo de acera estrecho, ya que le falta la piedra exterior. Sólo un cono naranja señalizaba un posible peligro.