S.P.
Los inquilinos de la residencia universitaria se asomaron a las ventanas para contemplar el extraño objeto que sobrevolaba el edificio y parecía espiarles. No se trataba de un fenómeno extraterrestre, sino de la exhibición de un helicóptero no tripulado con aplicaciones científicas. El vuelo fue contemplado desde tierra por una quincena de investigadores y alumnos.
El viento que ayer azotó el campus impidió al aparato desplazarse por encima de los quince metros, pero la empresa comercializadora de estas aeronaves denominadas microdones, CartoGalicia, prometió volver a Vigo con un modelo de mayor envergadura que resiste vientos de hasta cuarenta kilómetros por hora a más de doscientos metros de altura.
Durante la prueba, el vehículo sobrevoló el campus con una cámara alojada en su estructura que tomó imágenes del terreno y los investigadores. La utilidad científica de estas naves de pequeñas dimensiones reside en la posibilidad de acoplarles cámaras de todo tipo para obtener una visión nocturna o termográfica, así como sensores de temperatura, humedad o radiación.
Gracias a este aparato, los expertos pueden contar con material más preciso y barato que las imágenes de satélite para estudios de agricultura, minería u ordenación del territorio. Con los microdones se pueden realizar además investigaciones oceanográficas y controlar el riesgo incendios.
Los investigadores que asistieron a la charla sobre su sencillo manejo y a la demostración pertenecen a las ramas de Biología, Ciencias del Mar, Ingeniería Industrial y Minas. También acudió un experto de la Universidad de La Rioja y representantes de una empresa de ingeniería viguesa.
Los microdones son desarrollados en Alemania, pero los helicópteros no tripulados también se fabrican en otros países europeos y en EE UU. En la actualidad, están comenzando a extenderse por las universidades españolas. Tras la exhibición de ayer, quizá Vigo sea la próxima en añadir una aeronave a su flota.