MARÍA LÓPEZ
Un incendio declarado en uno de los garajes del número 11 de la calle Anduriña calcinó por completo dos vehículos y obligó a bomberos y Policía a desalojar el edificio, de nueve plantas y que alberga un total de 54 viviendas. El fuego fue detectado en torno a las 4.30 horas de la madrugada de ayer, cuando un residente del inmueble que llegaba del trabajo y pretendía acceder al subterráneo privado divisó una intensa humareda que procedía del garaje y avisó a los vecinos.
Los efectivos se trasladaron al lugar de los hechos a las 4.45 horas a bordo de tres vehículos y trabajaron en la extinción hasta las 7.10 horas, cuando las personas desalojadas pudieron regresar a sus hogares. El fuego se originó presuntamente en un Wolswagen Golf negro, que quedó abrasado por las llamas, al igual que otro vehículo del mismo modelo y color estacionado en una plaza contigua. El calor de afectó a otros dos auomóviles, y el humo, a otra treintena aparcados en el garaje que se encuentra a una altura superior. Los daños en las tuberías y en las bajantes de los baños provocaron que los residentes de ambos portales se quedasen durante horas sin suministro de agua. Ayer por la mañana la comunidad de propietarios ya encargó los trabajos de reparación de fontanería y electricidad. "Lo más problemático ahora son las canalizaciones, que están destrozadas y se va a cortar el agua", comunicaba el presidente de la comunidad, Miguel Álvarez, a los afectados.
Pese a los cuantiosos daños materiales, los personales solamente se saldaron con un intoxicado por inhalación de humo. A.C.I, de 68 años, intentó sacar su coche del garaje para evitar que las llamas lo alcanzasen y tuvo que ser trasladado a un centro hospitalario para ser asistido.
¿Intencionado?
En torno a las 10.30 horas de la mañana la Policía Científica procedió a la inspección del garaje donde se originó el incendio para recabar pruebas que saquen a la luz las causas del fuego. Pese a todo, la mayor parte de los vecinos sospechan que fue intencionado. Se basan en la aparición de un ladrillo en la parte inferior del portalón del subterráneo. "Cuando llegué, apagué mi coche por si el humo procedía de su motor mientras escuchaba explosiones, pero ya vi un ladrillo que dejaba entreabierto el portal del garaje y el humo que salía de allí. Alguien lo tuvo que colocar ahí", señalaba Carlos Babío, el propietario que alertó del fuego al resto de vecinos.