JAVIER MOSQUERA
Una nueva publicación del Instituto de Estudios Vigueses nos acerca la historia de la ciudad y su entorno. En este caso es un recorrido por los tableros de juego gallegos. Su autor, Fernando Javier Costas Goberna, vicedirector del Instituto, describe las figuras que aparecen al aire libre en las superficie de las rocas graníticas y en construcciones civiles y religiosas, identificando las raíces de los tableros de juegos más arcaicos empleados en Galicia y cuyo origen es romano.
Señala Costas Goberna que de los juegos de tablero, el más conocido es el "tres en raya" o "pai, fillo, nai", de cuya variante más popular es el cuadrado o rectángulo en cuyo centro se cruzan las líneas diagonales o las que van de centro a centro de cada lado "existen varios ejemplares en las laderas de los montes vigueses Alba y Cepudo y en la catedral de Tui o en la iglesia de Santa Mariña de Augas Santas".
Estos tableros tienen sus antecedentes en un elemento más simple en el que no aparecen las diagonales y de los que hay representaciones en edificaciones de la época romana en Roma, Palmira o Turquía. De esa modalidad simple también hay ejemplares en superficie al aire libre de la provincia, como Campo Lameiro o incluso en las bancadas de alguna ermita como la de San Xusto en Cotobade, certificando su continuidad con el paso del tiempo.
Señala Costas Goberna que el "pai, fillo e nai" no se suele asimilar a la familia de los juegos denominados de alquerque y que Alfonso X El Sabio cita en su Libro de Juegos del siglo XIII.
Los alquerques más antiguos de Galicia parecen ser, según el autor, los del castro de Penadominga en Quiroga, Lugo y el de la ermita de Santa María, en la Rúa de Petín.
Este tablero aparece también en rocas al aire libre, asociado a emplazamientos de antiguos castillos y fortalezas medievales como es el caso de los existentes en el monte Lobeira, en Vilanova de Arousa o el castro de Xian en Gondomar. Numerosas son las representaciones en edificios románicos como las catedrales de Tui o Ourense o la iglesia de Gomariz, en Leiro.
En el libro se hace referencia a otros elementos de juego, como los círculos radiados, las cazoletas o el tablero ajedrezado, figura que se haya ampliamente difundida en las superficies graníticas del suroeste de Galicia, donde se ha contabilizado casi un centenar. En el libro se reseñan también los juegos que se agrupan bajo el nombre de máncala, fáciles de reconocer por la alineación regular de dos hileras de cazoletas.