REDACCIÓN
El "botellón" pasa a la historia de forma definitiva en el Casco Vello. Ésta es al menos la percepción de la Policía Local, que reduce el número de efectivos para vigilar la zona al dar por erradicado este conflictivo fenómeno social en todas aquellas calles del casco histórico en las que se prohibió. "El objetivo ha sido cumplido en su totalidad. Las plazas han sido despejadas de público y, aunque se observa tránsito de personas, no se paran en grupos ni consumen bebidas", explican los agentes.
La vigilancia se mantendrá, pero está muy lejos de los más de 20 agentes que patrullaban hasta ahora el Casco Vello cada fin de semana. La Policía Local asume que, tras siete fines de semana vigilando, informando y denunciando a los infractores de la nueva ordenanza de convivencia ciudadana, el problema está resuelto.
El control, que se realizó en las plazas de O Berbés, A Pedra, Almeida y Colegiata; y en las calles Teófilo Llorente, Pescadería y Real se saldó con casi 250 intervenciones de los 180 agentes que intervinieron en total.
La mayoría de las actuaciones no fueron más que identificaciones (81) y sólo se elevaron siete denuncias por infringir la normativa, cinco de ellas por orinar en la vía pública.
Asimismo, en los controles realizados todos los fines de semana desde el pasado 25 de septiembre, los agentes de la Policía Local practicaron ocho incautaciones de hachís, cuatro de pastillas de MMDA y dos de éxtasis. Asimismo, los policías intervinieron tres navajas y una pistola simulada. En cuanto a las actas levantas, se registraron una por consumo de alcohol entre menores; dos por estupefacientes y once por beber alcohol en una calle declarada como "zona protegida".