A. MÉNDEZ
Los exámenes de gallego de la Dirección Xeral de Política Lingüística reunieron ayer en Vigo a doscientos aspirantes a un empleo público o a ganar puntos para un traslado. El Certificado de Lingua Galega (Celga) obligatorio para acceder a la Administración gallega llenó por tercer año consecutivo la Escuela Oficial de Idiomas, abierta en turno de mañana y tarde para la realización de las pruebas escrita y oral.
La lista de admitidos para los ejercicios del nivel 4 del Celga incluía a 273 personas de toda la provincia, pero fueron algunas decenas menos las que finalmente se presentaron a un examen que convirtió en una odisea aparcar en Martínez Garrido y se prolongó buena parte del día para muchos. Un ejemplo es Loli, que prepara oposiciones al Sergas y viajó desde Marín. Tenía el oral a las cinco de la tarde, pese a haber comenzado a las nueve y cuarto de la mañana. "Todo un día en Vigo", señalaba resignada.
El de ayer era el primer examen de la convocatoria de noviembre, que continúa mañana con el nivel dos y el próximo fin de semana para los Celga 1 y 3. Puede presentarse cualquier persona que supere los 16 años y quiera validar su destreza en lengua gallega con el certificado oficial adaptado al marco europeo. Por su obligatoriedad para opositar a la Administración gallega, el número de alumnos crece de un año a otro y sorprenden los 273 inscritos ayer frente a los 91 del año 2007, el primero en que se implantó este examen.
Los aspirantes se someten a tres horas de ejercicio escrito y a otro oral que se realiza por orden alfabético inverso. "Es el más complicado", explicaba un grupo reunido en el hall de la escuela. Entre un examen y otro, los rostros de los participantes denotan nervios, pues saben que el porcentaje de aprobados no llega ni al 40 por ciento. La incógnita se desvelará el 28 de diciembre.