ELENA OCAMPO
¿Quién hubiese pensado que no dormir aumenta las probabilidades de sufrir obesidad, diabetes o depresión? Dos hormonas que se segregan durante el sueño tienen que ver con la insulina y el apetito. De eso y de cómo afecta el insomnio –uno de los males del ritmo de vida actual– en cuestiones tan diversas como a la actividad física, psicológica, la capacidad de trabajar o hasta de expresar los sentimientos, habló ante más de un centenar de farmacéuticos uno de los doctores con más sabiduría médica del sueño. Francisco Segarra calcula que uno de cada tres vigueses (una estadística extrapolable a las grandes ciudades) sufre insomnio.
–¿La crisis nos quita el sueño?
–Las alteraciones del estado anímico como el estrés, la ansiedad y el proceso depresivo son causantes de insomnio. Se ha visto un aumento del 20 al 25% de casos con la crisis; cuando hay inseguridad y paro, uno de los problemas que aquejamos es dormir mal. El insomnio siempre es síntoma de algo aunque no sea un problema psiquiátrico.
–¿Por cuántos días sufriendo menos de cinco horas de sueño se recomienda ir al especialista?
–No tiene que ver con las horas de sueño, sino con la afectación en la vida diurna. Si alguien duerme menos de cinco horas durante un periodo prolongado de tiempo y se encuentra bien, es poco dormidor. Pero si se despierta con sensación de haber dormido mal, con falta de sueño y cansado; no. Una persona que pasa de las ocho horas aconsejadas a dormir un promedio de cinco, despertándose, debe de ir pronto al médico, porque así evitaremos que se cronifique el desarreglo.
–¿También perjudica por exceso?
–Un cuerpo humano sano y un sistema nervioso normal duerme justo lo que necesita dormir; ni mucho, ni poco. Hay tres grandes grupos de pacientes con problemas de sueño: los insomnes, que duermen poco; los hipersomnes, esos a los que se refiere que duermen mucho, y los que molestan a los demás cuando duermen (risas). Los que tienen sonambulismo, gritan o hablan en sueños. El 30% de la población sufre insomnio y un 10% de ellos son enfermos crónicos.
–¿Y luego están los que “duermen” despiertos?
–La excesiva somnolencia diurna también es mala, porque es la expresión de que algo no marcha bien y habría que descubrir el origen.
–¿Qué opina de dichos populares como Cuanto más duermes, menos vives?
–Que se están equivocando. Dormimos para poder estar despiertos; si no cumpliese una función vital, dormir sería una pérdida de tiempo. Pero el sueño no se recupera y dormir no es perder el tiempo.
–¿Sabe cuántos años de vida nos pasamos entre las sábanas?
–Dormimos unos treinta años de vida si vivimos hasta los 90.
–¿Se toman muchos somníferos a la ligera?
–Los somníferos son un fármaco del que se abusa en general. Creo que es muchísima la gente que los toma y podría no hacerlo, pero la culpa es de quien se lo prescribe. Nosotros queremos que los farmacéuticos orienten a los pacientes.