U. FOCES
Un pacto de silencio y temor por el futuro. Los 80 empleados de Pinturas Proa observaban ayer cómo sus puestos de trabajo se convertían en humo entre fuertes llamaradas de fuego. Los 35 trabajadores del turno de mañana seguían desde el perímetro de seguridad la devastación de la nave. No estaban solos, en primera fila los propietarios de la empresa compartían con ellos su desolación.
A última hora de la mañana el comité de empresa, donde es mayoritaria UGT, desconocía cómo se va a afrontar la situación. "Aún no sabemos las intenciones de la empresa, pero los trabajadores de la planta acudirán hoy al trabajo, pues se evaluarán los daños generados", explicaban fuentes sindicales. Recordaron que el fuego afectó a las zonas de materias primas, envasado y a alguna línea de producción, lo que dificultará la actividad durante varios meses.
En todo caso, destacaron que la empresa dispone de material suficiente en almacén para atender a la demanda de los clientes y aclararon que la línea de producción destinada a la compañía Citröen no se ha visto afectada durante el incendio.
Los trabajadores guardaban silencio sobre su futuro. "No sabemos nada, no ha habido ni tiempo para saber qué haremos mañana", explicaban. Los del turno de mañana coincidieron con los del turno de tarde cuando accedieron al interior de la fábrica para recoger sus pertenencias en las taquillas, pues habían salido con lo puesto cuando fueron desalojados.
Los propietarios de Pinturas Proa manifestaron también su pesar, especialmente en unos momentos de crisis general. No obstante parte de la actividad de la fábrica podrá proseguir.
En este sentido la Xunta de Galicia, a través de su delegada en Vigo, Lucía Molares, habría puesto a disposición de la firma todo el apoyo posible de la Administración gallega. Molares recorrió con ellos y con los representantes de distintas consellerías las instalaciones, una vez que el fuego estaba apagado.