REDACCIÓN
La Dirección General de Tráfico (DGT) sancionará a las empresas con autobuses escolares en los que la Policía Local detectó fallos de seguridad dentro de su campaña de control de estos vehículos. También abrirá expediente a los siete chóferes que carecen de autorización especial para conducir estos vehículos, si bien el coronel José Luis Ulla, jefe de la DGT en Galicia, resta impotancia a esta falta, puesto que el 8 de diciembre entrará en funcionamiento un nuevo reglamento de conducción en el que no figuran estas infracciones. "Esta autorización especial desaparecerá, y sólo se mantendrá para los vehículos de mercancías peligrosas", apunta, para agregar que el permiso específico "es un elemento complementario".
La campaña de la Policía viguesa para controlar la seguridad del transporte escolar detectó deficiencias en uno de cada tres autobuses. Las principales eran mecánicas. Las diligencias ya han sido trasladadas a la Xunta y la DGT, que realiza las campañas de control ordinarias. "Hay muchos casos de autobuses sin tarjetas de transporte, pero normalmente se deben a cuestiones administrativas. Las empresas los tienen en trámite y, al ser principio de curso, algunos no las recibieron a esas alturas", comenta Ulla.
Nuevo examen
La Dirección Xeral de Mobilidade de la Xunta, que se encarga de vigilar cuestiones como el cumplimiento de que viaje un acompañante en cada autobús, contactará con el Concello de Vigo para iniciar una campaña de seguimiento de las empresas con buses en los que se detectaron deficiencias. "Intentaremos que sea antes de las Navidades. Además de tramitar expedientes queremos examinar que el servicio se realiza en condiciones correctas", explican fuentes del departamento, quienes matizan no obstante que "el grado de seguridad detectado en las inspecciones es bueno".
Los agentes municipales revisaron 43 autobuses y detectaron que en 15 casos no funcionaba el mecanismo automático que abre las puertas si un niño queda atrapado, o cuando se produce un accidente y se bloquean. Otros 11 sufrían deficiencias en el sistema luminoso de emergencia, con los cuatro intermitentes encendidos, que debe encenderse cuando el autocar para a recoger de dejar pasaje. Siete conductores carecían del permiso especial, y en uno de los buses no viajaba acompañante. "Las deficiencias son sancionables, pero no tienen la gravedad como para requerir de la adopción medidas cautelares como retirada de servicio", según apostilló Ulla.