E. OCAMPO
Poco han tardado en aparecer "novias" (y ex novias) a la única fortaleza feudal en pie de Galicia: el castillo de Pambre en Lugo. Construido en 1375, es uno de los pocos gallegos cuyas cinco torres sobreviven a las revueltas irmandiñas. El destino y un testamento quiso que los nuevos propietarios de la reliquia fuesen los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres en Vigo, que recibieron ayer mismo una llamada desde el Concello de Palas de Reis en donde se erige la edificación. El municipio muestra su interés por recuperarla para uso público en "un momento histórico" por el cambio de propietarios, pero es consciente de que la compra es inasumible económicamente para sus pequeñas arcas sin ayuda de otras administraciones (Diputación, Xunta o incluso Gobierno Central).
La Consellería de Cultura evita hablar sobre su respaldo a la compra mientras no se pongan en comunicación con los nuevos propietarios "que no se hará esperar", pero adelanta que la "pretensión" del departamento autonómico es que se abra. Se trata del referente histórico de la comarca de A Ulloa y el centro geográfico gallego, pero sobre el que pesaba un expediente sancionador de Patrimonio porque el anterior dueño no lo abría para visitas tal y como exige la ley. El último acuerdo entre el propietario fallecido hace dos meses y Patrimonio quedaba pendiente de un servicio de vigilancia y un seguro de responsabilidad civil, a cambio de abrirlo un día por semana.
Pero también marcaron el teléfono ayer otros particulares de diferentes zonas –también de Vigo–; instituciones, fundaciones, una casa de hostelería especializada en bodas (según reconocen los herederos) o incluso una persona relacionada con el difunto, desde Versalles, París. Representantes confirman, además, que los "pretendientes" del Bien de Interés Cultural se extienden hasta EE UU. Algunos ya lo intentaron antes. El conde de Borraxeiros –también contaba con el título nobiliario de marqués de Montesacro–, Manuel Taboada Fernández, ya había establecido sus contactos con particulares e instituciones.
El castillo tiene no un precio, aseguran, si no muchos: el que puso el conde, el de los tasadores particulares de cada uno de los interesados... y el que cada quien esté dispuesto a pagar, explican.
"Como propuestas en firme, aún no hay ninguna", indicaron los representantes legales de los Misioneros.
El padre Donaire se muestra tajante en esto último: "Nosotros preferimos que revierta como Bien Cultural para Galicia, porque lo prioritario es el pueblo gallego, pero si lo que nos dan es ínfimo... tendremos que buscar otra opción, porque tampoco podemos mal venderlo".
Representantes de la congregación religiosa –que estaba pasando un mal momento económicamente– evitan dar una cifra que podría entorpecer o condicionar futuros acuerdos o negociaciones pero aseguran que existen varias tasaciones; una de ellas fijada por el propio conde de Borraxeiros y que pretenden respetar en la medida de lo posible. Después, indican las mismas fuentes, cada uno de los particulares interesados lleva a sus propios tasadores.
En función de los intereses creados (compra o venta), los actores enfatizan unas u otras características del pazo: la ruina, piedras desprendidas y maleza en la cubierta para los primeros y los 400.000 metros cuadrados de finca rústica, los segundos.
El teniente de alcalde de Palas de Rei (PP), Pablo Taboada, lo resume así: "Es una oportunidad histórica y un momento para la colaboración entre administraciones. Nos pusimos en contacto con la congregación religiosa para darnos a conocer y explicarles cuáles son nuestras ideas para adquirirlo; queremos que sea público, pero necesitamos ayuda de todos: también de los ciudadanos de la comarca. La mayor inversión está en que requiere una profunda rehabilitación", aseguró. Fuentes próximas a los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres vaticinan que el proceso será largo.