J. PASTORIZA
Los seis últimos convenios del Plan Xeral, que habían quedado bloqueados al formar parte esas parcelas del 1% que rechazó la Xunta el año pasado y que aprobó en julio, están listos para firmar. Urbanismo ha cerrado el proceso y citará en las próximas semanas a los propietarios del suelo, en los que se pueden construir cerca de 400 viviendas, para sellar los acuerdos. Los terrenos tienen licencia directa, con lo que una vez ratificados los documentos sus dueños pueden iniciar los trámites para construir sin necesidad de presentar planes previos, –lo que ralentizaría el proceso–, ni de destinar una parte a pisos de protección. Cinco de las zonas están en el centro de la ciudad, y otra en la costa de Coruxo.
El entorno de Tomás Alonso, –cerca de Beiramar–, agrupa tres de los ámbitos. El principal es el situado entre los números 91 y 111 de esa calle, una parcela de 3.700 metros en la que se pueden levantar edificios de diez alturas con 140 viviendas. Cerca de allí está el de San Gregorio, un solar conectado directamente a Orillamar y en el que el Plan Xeral permite construir en torno a 80 viviendas distribuidas en un bloque de cuatro plantas, uno de cinco, otro de seis y uno de nueve. Y también en ese entorno está la parcela de Castro Castriño, donde el Concello recibirá una zona verde de 2.500 metros cuadrados y un chalé que destinará a fines educativos. A cambio, el propietario puede construir una torre de diez plantas en un área donde ya hay tres. Este acuerdo, que iba a firmarse la pasada semana, se retrasó a falta de que la propiedad solvente los últimos flecos, según las fuentes consultadas.
El 1% aprobado en julio incluía también el ámbito de Romil, una manzana de 1.400 metros cuadrados entre esta calle y Camelias a la que la Xunta rechazó en un principio otorgarle la calificación de solar. Tras remitirle más documentación el Concello, la concedió, y el convenio está a punto para la firma. Las condiciones permiten dos edificios de siete y ocho plantas para un total de 45 pisos. Completan los acuerdos pendientes el área de "Privada Moderna", entre San Roque y Urzáiz, donde se permiten tres edificios de cuatro plantas; y Costa-Coruxo. Esta última es una urbanización situada frente a la calle Canido en la que el Plan Xeral autoriza un grupo de bloques con alturas que oscilan entre las dos y las cuatro alturas.
Los ámbitos del PXOM que aprobó en julio la Xunta incluían otros dos de peso: el de Alfageme y el de Cordelerías Mar. El primero de ellos, donde la conservera tiene su fábrica, fue el único al que la Xunta negó la categoría de suelo urbano consolidado, contra las demandas de la empresa y la propuesta inicial del propio Concello. El área no tiene convenio y el PXOM incorpora un 23% de vivienda protegida, además de la cesión del edificio de la factoría para un museo de la conserva y otros espacios. La empresa, que ha recurrido el planeamiento en los tribunales, consideró inviable el desarrollo de la urbanización con estas condiciones.
En cuanto a Cordelerías Mar, el ámbito donde se ubicaba la antigua industria, sí tiene convenio urbanístico, pero ya había sido agregado al Plan antes de su aprobación definitiva y no necesita ser ratificado. La Xunta ha aceptado darle categoría de solar y por tanto licencia directa sin cesiones. La propiedad, pese a otorgársele la categoría urbanística que demandaba, ha recurrido el PXOM ante la justicia al negársele el año pasado, en la primera orden de la Xunta.