REDACCIÓN
El presidente del PP de Pontevedra y aspirante a revalidar el cargo en el próximo congreso provincial, Rafael Louzán Abal, reservará "puestos de responsabilidad" en su nueva Ejecutiva para personas que, hasta el momento, se han mantenido ajenas a la política activa, y la completará con "una amplísima representación municipal". Con su equipo, el líder popular aspira a llevar al PP pontevedrés al "escenario" previo a las municipales de 2007 o "ampliarlo" recuperando alcaldías, con especial atención a Vigo y Pontevedra. "Intentaré sumar a la cúpula directiva hombres y mujeres de fuera de la política; lo he hecho antes y me ha dado buenos resultados", aseguró Louzán en una entrevista concedida a Europa Press.
A falta de dos semanas para que se celebre el XV Congreso del PP pontevedrés --que será el 28 de noviembre--, Louzán admitió estar "ultimando" estas incorporaciones y prefirió no adelantar nombres, pero insistió en que su nueva Ejecutiva será "un fiel reflejo de la sociedad" capaz de "llegar" a la ciudadanía en futuros comicios.
Se mostró optimista con respecto a la posibilidad de recuperar el gobierno de Vigo y Pontevedra –ahora en manos de coaliciones de PSdeG y BNG–. "Antes se decía que el PP era el líder natural en el rural, ahora también lo es en el ámbito urbano", razonó en referencia a los "últimos resultados electorales".
Convencido de que el próximo cónclave abrirá una nueva etapa "muy bonita" para su formación, aseguró que no le afectan las voces críticas que atribuyen al PP congresos a la búlgara y subrayó que en Pontevedra –donde figuran como militantes su jefe de filas en Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente nacional del partido, Mariano Rajoy– "todos" eran conocedores de que "podía haber más candidatos". "Pero no los hubo", recalcó y agregó que, por su parte y con 41 años, se siente "en plenitud" para seguir liderando el PP pontevedrés.
A continuación, contrapuso la nueva Xunta --compuesta "por personas normales"-- con el "sectario y distante" Gobierno presidido por el socialista Emilio Pérez Touriño, en el que "no se sabía quien mandaba".