RUBÉN BRUÑA
A finales del siglo XIX, la pesca y la conservación de la sardina eran muy importantes para la economía bretona. Francia era la primera exportadora mundial de conservas de pez y muchas familias vivían de los frutos del mar. Por eso, la desaparición de la sardina durante la década de 1880 provocó una importante crisis económica que empujó a los productores locales a buscar una solución en Galicia y Portugal. Precisamente en esa misma época comenzó en Vigo el desembarco de las familias catalanas para montar las fábricas de conservas.
El Aquarium Finisterrae, gracias a su colaboración con el Museo Oceanográfico de Mónaco, expone desde ayer una colección de fotos y documentos inéditos relacionados con la historia de la pesca y la comercialización de la sardina en Galicia y que forman parte de la campaña abanderada por Alberto I de Mónaco. La muestra se trasladará al Museo del Mar de Vigo el próximo marzo. Para Pablo Carrera, director del centro museístico vigués, "la exposición aporta una documentación excepcional, porque describe la primera campaña científica sobre los recursos pesqueros que como tal se realizó en Galicia".
Por su parte, el director de los Museos Científicos Coruñeses, Xosé Antonio Fraga, aseguró durante la presentación de "Historia del príncipe y la sardina" que la producción de la exposición "supuso un importante esfuerzo en la labor de digitalización de las fotografías originales, que se exponen en su estado real y sin retoques". Fraga coincide con Carrera en que las imágenes retrata la historia "de un viaje científico y de dimensiones comerciales apasionantes".
Cuatro barcos
Uno de los aspectos más llamativos de la muestra es que los textos que acompañan a las distintas imágenes expuestas son algunas citas obtenidas del artículo que el príncipe Alberto I de Mónaco publicó en el número de abril de 1887 de Revue Scientifique sobre el estudio que hizo de la pesca de la sardina en Galicia y Portugal. De la estancia en A Coruña del miembro de la monarquía monegasca existe otro artículo de prensa de sus compañeros de viaje Georges Pouchet y Jules de Guerne, titulado Sur la nourriture de la Sardine y publicado en 1887 por la Académie des Sciencies.
Alberto de Mónaco empleó cuatro barcos en sus campañas en Galicia: el Hirondelle (hasta 1889), el Princesa Alice (1889-1897), Princesa Alice II (1897-1911) y el Hirondelle II. El monarca se centró, sobre todo, en la oceanografía, estudiando las corrientes, y la búsqueda de especies de profundidad (semejante a la mítica expedición del Challenger de los Ingleses).
Tras sus conclusiones y el establecimiento de un pacto comercial –en 1887 Galicia exportó a Francia más de un millón de kilos de sardinas en lata–, Alberto I de Mónaco regresó a Galicia en distintas ocasiones. La última visita a Vigo y A Coruña se realizó en 1909.
En palabras de sus promotores, en la muestra se aprecia "el papel que tuvo Galicia durante una crisis internacional". El propio príncipe Alberto destacó la hospitalidad con la que fue tratado aquella vez en la que la comunidad gallega fue la solución a los problemas en el fondo del mar.