REDACCIÓN
El primer temporal del otoño zarandeó ayer el centro. Provocó importantes inundaciones en el casco urbano y decenas de intervenciones por parte de Policía Local y bomberos para retirar árboles, vallas publicitarias y uralitas que estaban a punto de desprenderse a causa de las fuertes ráfagas de viento, que en algún momento del día superaron los 100 kilómetros por hora. Las condiciones meteorológicas adversas incluso provocaron que una mujer de mediana edad resultase herida con una fractura en el tobillo tras caerle un árbol encima de su pie en el parque Camilo José Cela.
Las bocas de riego del entorno del cruce de Colón con Policarpo Sanz y García Barbón se desbordaron por completo, lo que dificultó la circulación rodada y el tránsito de peatones en toda la zona, actualmente en obras. La calzada quedó totalmente anegada y en la intersección de las calles el agua llegaba hasta la altura de la rodilla. Los pasajeros de los autobuses urbanos no podían subirse ni bajar en la parada más cercana al cruce debido a las inundaciones.
El teléfono de los bomberos no paró de sonar en toda la jornada, sobre todo a partir de las cuatro de la tarde, cuando comenzó a intensificares el temporal. "Estamos saturados", reconocía uno de los efectivos del cuerpo. Las salidas comenzaron a las 14.00 horas y durante todo el día la actividad no cesó ni un momento.
Aunque el centro de Vigo fue la zona más perjudicada por las fuertes precipitaciones, toda la ciudad sufrió las consecuencias de las condiciones meteorológicas desfavorables. En Castrelos cayeron varios árboles, al igual que en Camiño de Bouzas, Gran Vía, Ángel de Lema y Marina, en el parque Camilo José Cela, colegio de Canicouva o en Fragoselo. En el kilómetro 7 de la avenida Ricardo Mella la Policía Local tuvo que retirar un semáforo que presentaba riesgo de caída. Se desprendieron uralitas de varios tejados, como fue el caso del número 188 de Urzáiz, en Sanjurjo Badía o en el cruce de la calle Chile con Pi y Margall.
Las vallas de obra y publicitarias de diferentes partes de la ciudad tampoco resistieron la fuerza del viento y los bomberos procedieron a su retirada para evitar posibles incidentes en el número 100 de López Mora y en Arquitecto Palacios. En este caso, las vallas de señalización, de plástico, rodaron por toda la circunvalación hasta que los efectivos se hicieron con los objetos. Pese a todo, no fue necesario cortar el tráfico.
Por otra parte, los bomberos acudieron a las 12.05 horas a la calle Areeiro, en Bembrive, a rescatar a una señora de avanzada edad que se había caído en su casa. También apagaron un fuego en una casa abandonada en José María Acuña.