A. MÉNDEZ
Agentes de la Policía Local y Nacional reforzarán durante las próximas semanas su presencia en el entorno del Calvario para atajar los problemas de convivencia que los vecinos llevan meses denunciando. El objetivo es acabar con los hurtos en los supermercados y comercios de la zona y con los robos en garajes. El concejal de Seguridad y Tráfico, Xulio Calviño, se reunió ayer con dos afectadas ante las que reconoció la necesidad de adoptar medidas correctoras en el barrio y les anunció su catalogación como "punto prioritario de vigilancia".
Los residentes de Travesía y el Calvario se muestran preocupados por "la inseguridad creciente" que vienen detectando desde principios de año en el entorno de la calle Asturias y así se lo trasladó ayer al edil socialista una de las residentes afectadas y miembro de la directiva de la Asociación de Vecinos del Calvario, María García.
"Conocemos los incidentes que soportan los vecinos, pero no podemos actuar sin saber si la familia que origina estas denuncias reside o no legalmente en la zona y cuáles son sus actividades", manifestó Calviño a la salida del encuentro, en el que anunció a los vecinos la celebración hoy de una reunión entre Policía Local y Nacional para colaborar en la vigilancia y prevenir los hurtos reiterados en establecimientos de Travesía, Jenaro, Gregorio Espino y Urzáiz.
Los agentes tienen localizada en la calle Asturias una vivienda ocupada por una familia de etnia gitana. Se trata de tres y cuatro generaciones de un mismo clan que comparten residencia y que no se han integrado bien en el barrio, pues se suceden los encontronazos con los vecinos, cansados de incidentes con la Policía, el más sonado el 20 de octubre, cuando seis patrullas acordonaron el barrio para detener al presunto autor de un robo con fuerza.
Investigación
La primera medida adoptada por el gobierno vigués para acabar con las denuncias es el refuerzo de la presencia policial en la zona, pero además el edil de Seguridad anunciaba ayer que se analizará la procedencia del grupo y si tienen alquilada la vivienda o sólo la okupan.
El Concello se compromete a una vigilancia "lo más amplia posible" para garantizar el bienestar del vecindario pero también de los menores del clan. A través de Benestar Social se indagará si acuden o no a clase, pues se trata de una familia de la que se dispone de muy pocos datos, al no formar parte de ningún programa municipal de carácter social.
Esta circunstancia hace sospechar a vecinos como María García que se trate de gente desplazada de algún asentamiento próximo. Perteneciente a la directiva de la asociación de vecinos del Calvario, acudió a la reunión con Calviño en compañía de una coordinadora de barrio para trasladar al concejal la compleja situación que atraviesan y el peligro de que "una familia del barrio actúe amparándose en el miedo. Tenemos que actuar como colectivo, de forma individual nadie está dispuesto", reconoce García, que aprovechó la visita al Concello para alertar de la presencia de un segundo grupo de origen rumano que actúe por la calle Numancia.