FERNANDO FRANCO
La fotografía depende de la mirada, que es física (óptica) aunque sobre todo es psíquica. Hay una mirada exterior y otra interior, que es de la que hablan los místicos cuando se vuelven hacia adentro para encontrar a Dios. También esta foto de las Cíes mira hacia el interior de la isla de Faro, su lado oculto. Al fondo y en lo alto, bajo la enseña pirata enarbolada por sus actuales inquilinos, se ve la casa de Chuco, antiguo calabozo de un cuartel de carabineros con polvorín incluido. De feudo de la ley pasó a territorio pirata. Y en primer plano está Emilio Fernández Monzonís, propietario del restaurante asentado sobre aquella "Casa dos Vellos" que en los años 40 compró su padre precisamente a Francisco Pena "Chuco", y que él complementó con un camping en 1970.
Emilio es un enamorado de las Cíes y conoce al dedillo sus rincones, sonidos y silencios porque no en vano venía con su padre ya desde final de los años 40, cuando los pocos niños nativos de la isla les miraban a él y a sus cuatro hermanos sin atreverse a salir, desde detrás de los tojos, como si fueran marcianos.
Hay en la isla de Faro un cementerio con una sola cruz bajo la que está, con muy buenas vistas a la ría, Obdulia Hervello, que se casó con Benedicto Sotelo y desde los años 20 del pasado siglo le dio nueve hijos para luego no tener más ocurrencia que morir y dejarle al hombre solo con la masculina prole. Por allí debía andar en esos años veinte "el cojo", y Chuco, nacido en esa Illa do Medio, como en la norte la familia de Peregrina Rosales, que casó con Jesús Molares en 1950 y falleció allí en 1970 como guardia jurado.
Todo el mundo habla de las playas, de las aguas azules, de la arena con diez mil años y de las vistas inconmensurables pero nadie de la vida interior que delatan las casas esparcidas por las islas. Y es que, si había unos cuantos nativos, a partir de los años 40 llegaban allí los de la Sociedad de Caza y Pesca La Viguesa a matar conejos, como Emilio Fernández (padre) que acabó montando bar, Fernando "el Troulo", el policía Carou cuyos hijos tienen aún casa en la isla, Pomar "el relojero", Bernardo, Nieves, Quirós, Paco "morrongo"...
El turismo no surge hasta los años 50 con la línea regular de los Freire, que compraron la antigua fábrica de salazón en el muelle de Rodas cuando ya andaba por allí Paquito "el alemán" y su familia, ante cuyos ojos embarrancó en 1970 aquel Polycomander con cuyo maquinista griego acabó casándose una de sus hijas. En Faro tienen casa el boucense Tato Lago, Enrique Vieira, Serafín (uno de los nueve hijos de Benedicto, que abrió taberna en los 80), su hermano Benedicto al lado, Joaquín Fernández del Riego, que la construyó en los 70 igual que el policía Joaquín Carou, el relojero Pomar y Perfecto Marcos, todas menos una compradas por la Xunta. En la isla sur tuvo casa Rodrigo Alonso, que se la vendió a los dueños del cabaret Brasil, Ricardo y Maruja Peleteiro, y heredó "Talita"y Paco Conde. Tiene otra Javier Muíños...
¡Ah, el lado oculto de las Cíes!