F. FRANCO
Oscuridad total, escena vacía, la voz como susurro de Carlos Oroza recitando "Alicia" y al fondo una foto fija de un cuadro de Vilas Bugallo. Así comenzó ayer un recital del poeta en el auditorio del Centro Cultural Caixanova en el que, otra vez, su poesía fue ante todo canto al galope brioso de la fuerza oral.
Ante un público que llenaba la sala presentó una de las piezas fundamentales de su obra, "Eléncar", en un montaje audiovisual de Vilas Bugallo en el que, como definió su autor, el poema se proyectó en imágenes, fragmentos y tramas, algo así como espejismos digitales que dotaron de plena contemporaneidad su interpretación.
"Sabía que sus pasos estaban contados/ a demasiada distancia sabía que sus pasos estaban contados".
Salió al escenario Oroza recitando "El edificio del frío", al tiempo que la imagen fija daba paso a un videopoema que duró 24 minutos, siempre la voz del poeta expandiéndose en el aire llena de ritmo y no de rima, susurrante a veces, evocando sensaciones y cautivadora siempre. Se oyó una nueva versón de Alicia de Borja Ilián, DJ y productor madrileño de música electrónica y otra de Malú con producción musical de Pablo Seoane.
El poeta, bardo recitador que dicen de figura giacomettiana, convirtió a la palabra en el actor principal de un espectáculo que concluyó con una inesperada grabación hecha en 1965 con Pedro Ruy Blas y el grupo Eclipse, con texto, voz y música de Oroza. Una versión grandiosa, psicotrónica al decir de Vilas Bugallo.
Por medio,un brioso pero austero recitado que tocó todos los palos de su obra y cosechó cálidos aplausos.