REDACCIÓN
Los compañeros del empleado de la gasolinera atracada en la Avenida de Madrid volvían ayer al trabajo con normalidad. "Son gajes del oficio", explicaba un empleado del turno de noche que como el resto de la plantilla sólo tiene palabras de ánimo para el joven herido el sábado por la mañana tras intentar evitar el robo de la recaudación. El empleado, de 34 años, continúa en Povisa, señalan desde el negocio, cuyo personal no entiende el atraco "cuando el 90 por ciento de los pagos se realizan actualmente con tarjeta; en las riñoneras poco llevamos, por eso nos sorprende", explicó este mismo empleado.
El atraco del sábado por la mañana era el primero que sufre la estación de servicio, algo extraño teniendo en cuenta los incidentes registrados en otras gasolineras próximas a finales del pasado año. Ayer funcionaba con total normalidad y por la mañana atendía a los clientes la empleada que se encontraba junto a I.F.V. en el momento del atraco y que recordaba lo sucedido con todo detalle. "Vi entrar a un hombre a la tienda con el casco puesto y como no llovía me pareció raro. Echó la mano a un bolsillo y por su comportamiento enseguida sospeché", explica la trabajadora, que siguió la trayectoria del hombre en la zona de repostaje por las cámaras de seguridad. Una vez que salió de su campo de visión todo sucedió muy rápido y el sospechoso se encaró con su compañero herido, al que sacó un cuchillo para robar la recaudación de la mañana. El empleado intentó hacerle frente y tras sufrir un empujón cayó de espaldas, dándose un golpe en la cabeza que lo mantiene en observación en el hospital.
Controles
La presencia de un control rutinario de la Policía Local en Plaza de España permitió detener en media hora al presunto atracador, mismo dispositivo que el domingo permitió localizar a un conductor que circulaba sin carné y tras haber ingerido alcohol. Los agentes, que se encontraban en Gran Vía realizando los habituales controles nocturnos de cada fin de semana, tramitaron las correspondientes diligencias judiciales. En total, la Policía controló más de quinientos vehículos que circulaban entre las seis y la siete de la mañana entre Plaza España y Plaza América y denunciaron a ocho conductores por exceso de velocidad. Ya en la jornada del sábado, los agentes controlaron 504 vehículos. Tres de ellos fueron multados por exceso de velocidad. También se realizaron doce pruebas de alcoholemia con el resultado de dos positivos.