ALBERTO BLANCO
Muchos menores de 16 años compran y beben alcohol actualmente sin apenas obstáculos, y lo seguirán consumiendo aunque la Xunta eleve a 18 la edad mínima para hacerlo. Al menos así lo ven ellos. Los jóvenes vigueses encuestados por este periódico lo tienen claro: "La solución al problema no está en la prohibición, sino en la educación. Los menores de 16 años ya no pueden ahora consumirlo, y sin embargo lo hacen. Sólo elevando la edad mínima no van a conseguir nada", coinciden.
Un paseo nocturno por las zonas de marcha de la ciudad avala su argumento. Pandillas de quinceañeros desfilan cada madrugada con bolsas cargadas de bebidas de alta gradación. "Cada vez es más difícil que nos las vendan en los supermercados. Al menos aquí se han puesto las pilas y casi siempre nos piden el Documento Nacional de Identidad. Pero esto no evitará que sigamos comprando y consumiendo alcohol, ni ahora ni cuando eleven la edad mínima a 18 . Si nos encontramos pegas, siempre hay algún mayor de edad que nos compra la bebida", explicaba un grupo de jóvenes de 15 años que ayer salía de marcha por el Casco Vello.
"Con la nueva ley podrán conseguir que en los locales de copas sea más difícil que un menor pida un ´cubata´, porque el hostelero no se va a arriesgar a una sanción. Pero ¿cómo van a controlarlo en la calle que es donde está ahora el principal problema? O destinan a todo el cuerpo de policía a pedir el DNI a cada sospechoso, o con esta medida no conseguirán frenar el consumo de alcohol entre los menores de edad", vaticina Jorge G., de 17 años de edad.
Pese al convencimiento de que la medida contemplada en el anteproyecto de ley de la Consellería de Sanidade, dirigida por Pilar Farjas, no va a acabar con el consumo de alcohol entre los menores de edad, la mayoría defiende que las administraciones tomen cartas en el asunto, aunque no todos comparten ni las formas, ni tampoco las restricciones. Mientras unos abogan porque la edad mínima para comprar y consumir alcohol se baje a los 16 años, otros aplauden y comparten la intención de la Xunta de fijarla en los 18. Pero tanto para los menores como para los mayores de edad encuestados por este periódico esta medida no es suficiente. "El problema no está en la calle, sino en casa. Todo depende de la educación que le den a cada uno, y no creo que esta medida por sí sola vaya a servir de mucho", argumentaba Jacobo Dacosta, un joven de 18 años que confesaba no haber tocado ni una gota de alcohol hasta que cumplió la mayoría de edad.
"Botellón"
El futuro del "botellón" es otra de las cosas que más preocupaba a los jóvenes que salían de marcha durante la madrugada del pasado domingo. Por el momento, la Xunta ya se ha desmarcado de su regulación al considerar que el consumo en la calle es competencia de los ayuntamientos. No obstante la actuación en Vigo del Concello con la prohibición ya de este fenómeno en varias calles del Casco Vello y en Joaquín Loriga preocupa a quienes lo practican. "Veo bien que ´nos echen´ de aquellas zonas donde molestamos y no dejamos dormir a los vecinos, pero sería inaceptable que el veto se extendiera allí donde no hay molestias. Deberían permitirlo en algún sitio y, en As Avenidas o en la Praza da Estrela, sin ir más lejos, no se molesta a nadie", coincidían los grupos de jóvenes que confesaban acudir a estas reuniones nocturnas.
Los adolescentes salen también de forma indirecta en defensa de los hosteleros y rechazan que la Xunta aplique la prohibición de los "dos por uno" en el precio de las copas. Lo hacen sin embargo por una cuestión de ahorro, más que de solidaridad con los pubs que promocionan así sus bebidas. "No creo que inciten al consumo de alcohol, como dicen. Igual que se permiten otras ofertas, éstas creo que son igual de lícitas, y más en época de crisis", decía Gabo Pazos, de 18 años.