A. MÉNDEZ
La situación se complica cada semestre. Los impagos en las comunidades de vecinos crecen al mismo ritmo que los problemas económicos de las familias. Los juzgados de Vigo dirimen ya más de un millar de conflictos en las comunidades de propietarios cada año y a finales de diciembre la cifra en las salas viguesas podría superar los 1.400 expedientes. Los propios administradores de fincas reconocen el aumento de las devoluciones de recibos mensuales y, pese al margen de confianza que depositan en los deudores, aseguran que en torno a un 5 por ciento de su cartera de clientes acabará el año en vía judicial.
Este tipo de problemas se dirimen en las salas de Primera Instancia y se engloban en los denominados juicios monitorios, que permiten reclamar deudas inferiores a 30.000 euros por un procedimiento abreviado de apenas tres meses. A 30 de octubre, según datos de la Xunta, los procesos monitorios alcanzaban en Vigo los 5.772 y superaban los 5.406 del año pasado a tres meses de completar el ejercicio. Un 20 por ciento del total corresponden a conflictos en las comunidades de vecinos, mayoritariamente deudas económicas, lo que supondría en los primeros nueve meses de este año 1.154 casos, frente a los 1.000 de 2008 y los 803 del año anterior.
"El aumento de los impagos crece exponencialmente y nos tememos que la situación empeore en los próximos meses, a medida que se vayan acabando las prestaciones sociales de trabajadores en paro", asegura Antonio Maigler, de la empresa de gestión de comunidades y fincas Maigler. Su experiencia la comparten compañeros del sector como Urban Consulting, cuyos responsables señalan que "desde hace dos años han aumentado las devoluciones de recibos". Siguen siendo casos puntuales, unos cinco o seis por año para una firma que gestiona algo más de 50 comunidades viguesas.
En las mismas cifras se mueve Fincas Sio, con cuatro o cinco procesos judiciales por ejercicio. Sus administradores detectan "una subida en los impagos de las cuotas", pero insisten en que se suelen dar facilidades a las familias, especialmente a los nuevos deudores. El problema actual de los administradores es que a su lista de malos pagadores "habituales" se suman los derivados de la crisis, "gente en paro que pasa por dificultades puntuales y para los que se buscan alternativas. Si han sido siempre cumplidores, es habitual abonar alguna cuota a cuenta de la comunidad", afirman en Urban Consulting.
Hay paciencia pero uno de los efectos de este aumento de problemas a la hora de cobrar el mantenimiento de los elementos comunes de los edificios y urbanizaciones es que las comunidades de vecinos se muestran más inflexibles con quienes deben grandes cuantías. "Cuando se superan los 300 euros directamente se convoca una junta extraordinaria de propietarios y es ahí donde se toma la decisión de acudir al juzgado", detalla Vicente Rodríguez, administrador de Fincas Santiago.
La empresa recurre "bastante más que antes" a los procesos monitorios, aunque señala su portavoz que "un 90 por ciento de los deudores reaccionan en el último momento para intentar evitar los costes del juicio". El nivel de impagados es mucho mayor del que reflejan las cifras judiciales, pues también en FL Consultores aseguran que "lo normal es llegar a un acuerdo in extremis, antes del juzgado".