REDACCIÓN
Transferir las competencias del control sanitario aduanero a la Xunta de Galicia. Es la propuesta que lanzó ayer la presidenta del Puerto de Vigo, Corina Porro, para terminar con el "atasco" que se produce en el PIF vigués y que provoca que muchos empresarios de la ciudad opten por puestos alternativos para la descarga del pescado congelado.
La presidenta de la Autoridad Portuaria lo tiene claro: "Es el Ministerio de Sanidad el que permite que estemos en esta situación, que se ha denunciado por parte de todos los agentes implicados en el proceso desde hace tiempo". Por ese motivo, Porro reclama que el ministerio ceda las competencias sobre el PIF a la Comunidad Autónoma, como "una de las fórmulas" para acortar los tiempos de espera en el despacho de los contenedores que llegan al puerto vigués.
"La normativa es igual para todos los puertos europeos. No se puede entender que en Vigo, con seis bocas para la inspección se tarden días en despachar las cargas y en Leixoes, por ejemplo, con sólo dos bocas para los contenedores se despachen en cuestión de horas. Es inadmisible esta situación", subrayó Porro.
Con este planteamiento de partida, la responsable portuaria insistió en que "vamos a ampliar dos bocas más en breve, pero de nada servirá si no se agilizan los trámites por parte de quien tiene que hacerlo". En ese sentido señaló que "los documentos que deben enviarse a Madrid, para recibir el visto bueno del Ministerio de Sanidad, pueden quedarse allí días, hasta más de un mes, cuando si esos trámites se pudiesen realizar en Galicia, sería cuestión varios días como mucho".
Porro recordó que la recuperación de tráficos en todas las instalaciones portuarias "ha sido importante en los últimos meses, salvo en el pescado congelado que llega en contenedores, porque a los empresarios les es más rentable desembarcar en Leixoes y traerlo la mercancía por carretera, que esperar semanas a que se produzca el despacho de sus pertenencias en Vigo".
La responsable portuaria recordó, además, que ya habido intercambio de comunicaciones al más alto nivel –del presidente de la Xunta con la ministra y de los conselleiros con los altos cargos del ministerio– sin que se haya resuelto nada. "La fórmula es que se transfieran las competencias para dotar al proceso de la rapidez que demandan los usuarios, con el ahorro de coste y de tiempo que ello supondría", insistió.
Los responsables del Puerto de Vigo calculan en unas 100.000 toneladas el volumen de tráfico que se pierde en Vigo y que va parar a Leixoes, "cuando las empresas son de Vigo y están radicadas aquí; tenemos que ser competitivos y hay que hacerlo entre todos", concluyó.