E. OCAMPO
Una viguesa residente en Baiona llega al hospital Xeral embarazada de siete meses y advierte que su hermano y padre tienen la enfermedad de Chagas. Una patología bastante común en la zona rural de Brasil donde ha residido.
El reto para los facultativos que la atienden, controlar si se extiende al feto –el único modo de contagio inter vivos– y, en caso afirmativo, seguir un tratamiento porque el índice de curación es mucho más alto para los bebé. Éste no es el único caso, que acabó con final feliz y sin contagio al recién nacido, pero sí uno de los más representativos y que ayer sirvió de modelo analizado por el jefe de Medicina Interna del hospital Xeral, César Martínez. Pero además de por vía materna, el parásito se transmite por la sangre y los órganos.
El doctor Martínez se encargó de abrir las conferencias sobre esta enfermedad, dirigidas a que los hematólogos, cardiólogos, digestólogos y ginecólogos –especialistas implicados en el proceso– distingan el diagnóstico, fundamental para evitar transfusiones y trasplantes de órganos. “Tenemos que estar muy atentos, porque aumenta con los flujos migratorios”, explicó.
Los flujos migratorios de países sudamericanos convierte al Chagas en una enfermedad conocida en Vigo. “Hay muchos españoles ya infectados. Son hijos de sudamericanos o de españoles que han nacido aquí”, explica, aunque evita aventurar una cifra. Entre un 5 y un 7% de las mujeres infectadas que se queden embarazadas se lo transmitirán a sus hijos.
Sin parásito transmisor
Es una patología endémica de América Latina ocasionada por un parásito pero puede considerarse un problema de salud aquí, según reconocen médicos del Chuvi y del hospital Clínic de Barcelona que ayer participaron en las jornadas, dado el elevado número de mujeres latinoamericanas en edad fértil; casi la mitad de las que llegan a España. Los contagios detectados se producen en el país de origen, fundamentalmente en Bolivia, ya que aquí no existe el parásito que transmite la enfermedad: la vichuca. La dolencia causa la inflamación de tejidos, del corazón al esófago. En otras regiones como Murcia se diagnosticaron ya unos 600 pacientes, de los que medio millar están a tratamiento o con seguimiento.